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¿Cuánto sabemos realmente sobre la historia de las Malvinas?

En 1833, un diario británico llamaba giro “inesperado” (sic) a la ocupación de las islas por su propio gobierno. Ese detalle y muchos más en un libro que reconstruye la situación previa y los primeros años tras la usurpación.

The Times (Londres), 23 de abril de 1833: "Ha llegado un correo del Brasil con cartas desde el 17 de febrero. (…) Según ese correo, tenemos informes desde Buenos Aires del 19 de enero. La disputa, pendiente desde hace mucho, entre esa república (Argentina) y los Estados Unidos relativa a las islas Malvinas ha sido llevada a un punto inesperado al haber sido tomadas en posesión por el HMS Clio con el capitán Onslow en nombre del gobierno británico. Las circunstancias, de las que no se ha dado noticia o explicación previa, parecen haber causado un sentimiento muy airado en Buenos Aires".
 
La cita pertenece al libro del especialista Arnoldo Canclini (1926-2014), Malvinas 1833. Antes y después de la agresión inglesa, que la Editorial Claridad ha relanzado este año. Los argentinos estamos convencidos de nuestro derecho sobre esas islas y tal vez no haya causa que suscite más unanimidad entre nosotros. En palabras de Canclini, "la única deuda internacional que los argentinos no han perdonado". Pero casi dos siglos de ocupación hacen que Malvinas sea una realidad lejana histórica y geográficamente.
 
El libro de Canclini contribuye a llenar las lagunas sobre la historia de las Malvinas a través de un detallado estudio de la situación previa a la usurpación y de los primeros años de la ocupación inglesa.
 
Un relato pormenorizado de los días de la llegada de la Clio, de cómo se decidió ese desembarco, de las (escasas) instrucciones dadas a su capitán, de las ambigüedades -muy inglesas- en las comunicaciones posteriores y de la reacción en Buenos Aires y en Londres; de esta última en particular surge la evidencia, por los comentarios en la prensa, de que Malvinas estaba muy lejos de ser un tema instalado o una aspiración general de los británicos.
 
El contexto histórico es el de "la pujanza imperialista de Gran Bretaña en contraste con la debilidad de la nueva Nación argentina", disparidad aprovechada por la primera para, además, ganarle de mano a otras potencias -Estados Unidos en particular- que también estaban a la búsqueda de un punto de apoyo en el Atlántico Sur.
 
La Argentina no existía aún "como nación unificada" y no disponía de una marina de guerra permanente; ésta se formaba sólo cuando una situación bélica lo requería.
 
En este contexto, dice Canclini, "lo que sucedió en las Malvinas en 1833" debe entenderse como "el enfrentamiento (de) una hormiga y un elefante".
 
A la sorpresa del Times le sigue cierta indiferencia.de Londres que hasta 1842 no produce ningún acto parlamentario o de gobierno sobre Malvinas.
 
El joven Charles Darwin, que pasa por el archipiélago en el viaje que realiza junto al capitán Robert Fitz Roy en la Beagle, dice al llegar a las islas: "Para nuestra sorpresa, encontramos izada la bandera inglesa. Supongo que la ocupación de este lugar apenas si ha sido informada en los diarios ingleses, pero hemos oído que toda la parte austral de América está en fermento por ello. Según el terrible lenguaje de Buenos Aires, uno podría suponer que esta gran república ¡pretende declarar la guerra a Inglaterra! Estas islas tienen  una apariencia miserable: no tienen un solo árbol. Pero por su ubicación serán de gran importancia para la navegación; por esta causa el capitán [Fitz Roy] planea hacer una revelación detallada".
 
De estos datos muy significativos está lleno el libro que, luego del relato de la ocupación, pasa a la descripción de cómo "lo que había sido un próspero establecimiento argentino se fue transformando en una colonia inglesa"; un relato que incluye hast al detallada biografía de algunos de los primeros habitantes de la isla, mayormente llevados allí por el gobernador Luis Vernet (designado comandante político y militar de Malvinas por Martín Rodríguez en 1829).
 
El libro incluye varios apéndices de interés, como el informe de (1829) de William Langdon al Almirantazgo con los motivos por los cuales recomienda ocupar Malvinas, las instrucciones del gobierno bonaerense al Capitán Pinedo (1832) -de triste actuación como "defensor" de la plaza-, las instrucciones al capitán Onslow, que condujo el desembarco (2 y 3 de enero de 1833), las observaciones del propio Onslow sobre las islas, así como los de otros funcionarios británicos sobre el mismo asunto, y los artículos publicados en la prensa porteña, entre otros documentos.
 
Canclini trabajó toda su vida para que no se olvide a quienes hicieron Tierra del Fuego; que Tierra del Fuego no lo olvide a él
Fallecido en 2014, Arnoldo Canclini fue uno de los mayores especialistas en historia de Tierra del Fuego. Como pastor protestante que era, puso especial atención a la actividad de los primeros misioneros anglicanos en el Canal Beagle, aunque sin descuidar ningún aspecto de la historia regional.
 
Nacido en La Plata, cursó el secundario en el Nacional Buenos Aires. Su primer viaje a Tierra del Fuego lo hizo en 1947. Desde entonces, quedó atrapado por la región y su historia.
 
Se doctoró en Filosofía y Letras en la UBA y luego se ordenó pastor en la Iglesia Bautista. Fue profesor del Seminario Internacional Teológico Bautista y, en paralelo con las ocupaciones del pastorado, se dedicó a la investigación histórica y publicó varios libros sobre los pioneros de la colonización de la provincia austral, así como una "Historia de Tierra del Fuego" (Plus Ultra, 1980) y "Así nació Ushuaia" (1992), entre otros muchos ensayos y artículos. También dirigió la obra colectiva "Ushuaia 1884–1984" o "Libro del Centenario".
 
Viajó a Malvinas tanto antes como después de la guerra y el resultado de esas visitas y de sus investigaciones fueron los libros Malvinas 1833. Antes y después de la agresión inglesa y Malvinas, su historia en historias.
 
Escribió también una biografía del aborigen Jemmy Button que Fitz Roy llevó a Inglaterra en 1830.
 
En un artículo publicado en el Diario del Fin del Mundo, el historiador Lucas Potenze, recordó de este modo al autor de Malvinas 1833: "Tierra del Fuego le debe mucho a Canclini; (quien), a pesar de no ser historiador de profesión, ha colaborado como nadie para recuperar nuestro riquísimo y singular patrimonio histórico; sin ser fueguino amó a nuestra tierra y nuestra gente (…), fue uno de los mayores y más documentados defensores de nuestros derechos sobre las Islas Malvinas. Sería un acto de estricta justicia que alguna calle de esa Ushuaia a la que tanto quiso llevara su nombre (…). Él trabajó toda su vida para que no se olvide a quienes hicieron la Tierra del Fuego; a nosotros nos toca que Tierra del Fuego no se olvide de él".
 
por Claudia Peiró
Fuente: 

infobae.com 13/6/2017

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