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80 cartas inéditas

Cartas de posguerra, de Victoria Ocampo

La inminente publicación de las Cartas de posguerra, de Victoria Ocampo a sus hermanas en 1946, pone de relieve el valor del intercambio epistolar, algo que la comunicación electrónica fagocita sin pausa mientras se expanden nuevas formas de comunicación breve y de lenguaje más conciso. La valiosa epístola entre la mecenas argentina y sus hermanas Angélica y Pancha Ocampo recoge las impresiones de una Victoria Ocampo perpleja por el peso de los acontecimientos en la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial que iniciaba su lenta reconstrucción desde las heridas de posguerra. De las 83 cartas hay 80 inéditas que se conservaron durante seis décadas en la Fundación Sur. Las tres únicas editadas se encuentran actualmente depositadas en la Houghton Library de la Universidad de Princeton. El libro será publicado para fin de mes y será presentado inmediatamente después.

Las cartas que Victoria Ocampo intercambió con las más diversas personalidades de su tiempo son de un enorme valor histórico y testimonial. Desde Rabindranath Tagore e Indira Gandhi, hasta Thomas Merton y Drieu La Rochelle, pasando por María René Cura y sus hermanas Angelica y Pancha Ocampo, la entusiasta mecenas argentina escribió y recibió cartas que hoy componen un mosaico de ideas diversas y un bagaje de diferente color literario. Sobre lo que no hay dudas es que Victoria Ocampo legó a la cultura argentina uno de los acervos más ricos. Su vocación por la cultura, en una época en que la opinión crítica femenina era vista con cierta reprobación, su actitud ante la vida le valió tantos apoyos como denostaciones.

Borges la retrató con equidad y gratitud, en ocasión de su muerte de la que se conmemoraron 30 años en enero último: "En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, tuvo el valor de ser un individuo. Dedicó su considerable fortuna a la educación de su país y de su continente. Personalmente le debo mucho, pero mucho más como argentino".

Cartas de posguerra será un volumen de 400 páginas con fotos, con notas de Eduardo Paz Leston ?un exégeta de Victoria Ocampo, de su tiempo y de sus contemporáneos? y unos textos en los que su autora se luce en el lenguaje familiar, en las reflexiones sobre el mundo que le toca vivir y en el tono que aplica a las vivencias que narra.

Una de esas cartas inéditas escritas por Victoria a su hermana Angélica, a quien cariñosamente llama Ang, habla sobre el suicidio de su querido amigo Drieu La Rochelle, un individuo brillante, seductor y de ideas filonazis. Le cuenta que evoca al amigo muerto, de quien le ha llegado una carta póstuma en mayo de 1946, "con la tristeza sin salida de los recuerdos".

Victoria Ocampo describe con elocuencia las condiciones en las que vive en la Europa de posguerra: "En la situación mía no puedo elegir. Tener un cuarto con aire sería una gran compañía... pero no tengo ni eso. Y tampoco puedo vagar día y noche por las tristes calles de Londres... la otra noche en el Savoy me pareció una pesadilla. Las cosas estaban cubiertas de una espesa tela de decrepitud material. La comida era un remedo de comida".

Las cartas que Victoria escribió y las atesoradas por sus hermanas a pedido de su remitente componen un cuadro diferente a los relatos históricos de posguerra. Están escritas con la mirada de una mujer de la cultura que se resiste a aceptar la desaparición de los valores del mundo esplendoroso que conoció. Y aún no alcanzaba a saber que Europa renacería de sus cenizas, sentando las bases de la actual Unión Europea. Por eso en 1946, Victoria Ocampo todavía escribía: "Puede ser que dentro de una semana me aclimate a esto. Por el momento, lo soporto con una especie de sofocación dolorosa".

Describir las condiciones de vida en la Europa de posguerra, en ese lejano género epistolar que tan bien permite demorarse, dar detalles, nombres, impresiones; eso es lo que se propone "Cartas de posguerra", el libro que reúne unas 80 cartas inéditas -más otras tres conocidas- de la fallecida escritora Victoria Ocampo (1890-1979).

Las cartas de esta mujer, la primera que fue aceptada por la Academia Argentina de Letras, fueron recopiladas en este libro que publica Sur, la editorial que había sido fundada por Ocampo en 1933, y que ahora reanuda sus actividades. Las 83 cartas fueron dirigidas por Victoria a sus hermanas Angélica y Pancha entre marzo y diciembre de 1946, un año después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Con notas de Eduardo Paz Leston, un conocedor de su obra y el ambiente literario que rodeó a la revista Sur, las cartas permiten husmear en la cultura europea, conocer impresiones de sus reuniones con la realeza británica, sus charlas con la familia de George Bernard Shaw, su asistencia a los juicios del Nuremberg y sus recorridos por Nueva York, Londres y París. Sin pretensiones literarias, hablan de su vida cotidiana, incluyendo comentarios como cuánto le cuestan las compras, o la falta de jabón y de combustible.

Una de las perlitas es la carta donde cuenta detalles del suicidio de la escritora Virginia Woolf: "Leonard buscó a Virginia sin poder encontrarla. Después vio una carta apoyada contra la pared, en la chimenea. Era la carta donde le anunciaba que iba a matarse. Salió como un loco. Finalmente, en la orilla del río Ouse, encontró su sombrero y su bastón. Unos días después encontraron el cadáver. Había puesto guijarros en sus bolsillos y llevaba puestas grandes botas de goma, para asegurarse de que sería arrastrada por el peso (nadaba muy bien)".

 

Fuente: 

Diario La Nación 8/11/09

Diario Clarín 11/11/09

Informacion Adicional: 

La ensayista y traductora Victoria Ocampo nació en Buenos Aires el 7 de abril de 1890, en el seno de una familia de la elite tradicional argentina. A los seis años, con su familia, realizó el primero de una serie interminable de viajes a Europa. Para liberarse de las rígidas reglas familiares, en 1912 se casó con Luis Bernardo de Estrada, pero al año siguiente conoció a Julián Martínez, con quien sostuvo una intensa relación sentimental. Sin embargo, para no romper con las convenciones sociales, continuó viviendo con su marido ocho años más. En 1924, la editorial Revista de Occidente, dirigida por Ortega y Gasset, publicó su primer ensayo, De Francesca a Beatrice, al que le siguió La laguna de los nenúfares (1926). Nuevamente en Europa y después de haber terminado su relación con Julián Martínez, conoció al Conde de Keyserling y a Drieu La Rochelle. En 1931 fundó la revista Sur y, dos años más tarde, la editorial del mismo nombre, en la cual publicó a autores argentinos y tradujo a importantes escritores extranjeros. En 1935, apareció el primer tomo de sus Testimonios (el décimo y último apareció en 1977). Al año siguiente, fue vicepresidenta del Congreso Internacional de los PEN Clubs. En los años cincuenta, delatada como opositora al peronismo, fue encarcelada en el Buen Pastor por veintiséis días. En 1956 presidió el Fondo Nacional de las Artes. Además de su constante trabajo como traductora, aparecieron sus libros Habla el algarrobo (1960), Tagore en las barrancas de San Isidro (1961), La bella y sus enamorados (1964), Diálogo con Borges y Diálogo con Mallea en 1969. En noviembre de 1970, en un artículo publicado en el diario La Nación, anunció el cierre de la revista Sur. Días después, la revista Confirmado le realizó esta breve entrevista, titulada “Victoria Ocampo. Fiesta y muerte ajenas”, que se publicó en la sección titulada “Opiniones”. La nota muestra a una impaciente y fastidiada Victoria Ocampo que, casi a su pesar, se somete al interrogatorio periodístico.

Recién en junio del año siguiente, después de diez meses, apareció el número 326/28 de Sur, dedicado a la mujer, en el cual se anunciaba como revista bianual. Sin embargo, se trataba del último número activo realizado en vida de Victoria, pues los demás números se dedicaron a reeditar antologías de trabajos ya publicados. En 1976 fue designada miembro de número de la Academia Argentina de Letras, cargo que por primera vez ocupó una mujer. Murió en San Isidro el 27 de enero de 1979. Durante ese año, comenzaron a publicarse los seis volúmenes de su Autobiografía, que había comenzado a escribir en 1952.
Fuente: Página/12 - 17/1/2006

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