Inolvidable
El 25 de enero de 1978 se producía la hazaña más grande en la historia del f...
Presentaron un libro sobre el ex editor del Buenos Aires Herald, el primero en publicar en los años 70 listas de desaparecidos.

Robert Cox, el cuarto (de izquierda a derecha) - Foto Diario Clarín
“No es posible una democracia sin una prensa independiente y libre”, dijo ayer al cerrar la presentación de su propia biografía el periodista, ahora jubilado, Robert Cox. Su hijo David, periodista también, contó las peripecias de la familia en plena dictadura, cuando el padre trabajaba en el Buenos Aires Herald , a través de un libro que ayer se presentó formalmente y que lleva por título “Guerra sucia, secretos sucios”.
Después de recibir los halagos de los colegas Nelson Castro, Jorge Fontevecchia, Uki Goñi, José Ignacio López, del diputado porteño Sergio Abrevaya (amigo de la familia) y hasta de su propio hijo, Cox padre no pudo con su sincera humildad: “Gracias por los halagos pero yo estaba en la situación de hacer mi deber como periodista ”.
Sus colegas habían destacado la valentía y la importancia del trabajo de Cox durante la dictadura, que tras múltiples amenazas, lo obligó a partir al exilio en diciembre de 1979. En casi cuatro años de dictadura, Cox había informado en las páginas del Herald sobre lo que ocurría en la Argentina, recibiendo a centenares de personas que buscaban a sus familiares desaparecidos y publicando sus historias en el Herald.
“Las madres venían y nos contaban que se llevaban a sus hijos, la heladera y hasta la puerta de la casa”, recordó Goñi, quien trabajó en el Herald durante la dictadura. “Cox hizo periodismo puro, imitarlo es nuestra obligación”·, destacó Fontevecchia. López definió el libro como “un verdadero diario familiar de los años del horror” y expresó el “enorme, imprescindible y doloroso agradecimiento que todos los argentinos le tenemos que dar” al homenajeado.
Cox hijo, que trabaja para la CNN en Atlanta, recordó que se decidió a escribir el libro, publicado por Sudamericana, cuando tuvo acceso a las cartas que su padre le había enviado a un amigo, Harry Ingham, mientras sucedían los horrores de la dictadura. “Tomá, son tuyas”, le dijo Ingham cuando David lo visitó en Buenos Aires en 2001.
SDLq Este es el libro que yo no pude escribir . Han pasado más de 25 años y todavía me resulta demasiado doloroso revivir aquellos tiempos de extrema maldad”, escribió el propio Cox padre en el prólogo de la obra de su hijo. El libro mecha la historia familiar con la etapa más sangrienta del país. “Es aquí donde esta historia debe ser contada”, sostuvo David en referencia a Buenos Aires. Es que la obra fue publicada originalmente en los Estados Unidos. “Este es un justo homenaje a un hombre con una conducta moral extraordinaria. Y nos demuestra que lo extraordinario es posible, está dentro de lo humano”, expresó Castro al elogiar a Cox. El homenajeado destacó “la importancia del periodismo para conseguir la verdad”. Y lo miró a su hijo para decir: “Me siento honrado y con gratitud por lo que ha hecho David”. Todos aplaudieron .
“No es posible una democracia sin una prensa independiente y libre”, dijo ayer al cerrar la presentación de su propia biografía el periodista, ahora jubilado, Robert Cox. Su hijo David, periodista también, contó las peripecias de la familia en plena dictadura, cuando el padre trabajaba en el Buenos Aires Herald , a través de un libro que ayer se presentó formalmente y que lleva por título “Guerra sucia, secretos sucios”.
Después de recibir los halagos de los colegas Nelson Castro, Jorge Fontevecchia, Uki Goñi, José Ignacio López, del diputado porteño Sergio Abrevaya (amigo de la familia) y hasta de su propio hijo, Cox padre no pudo con su sincera humildad: “Gracias por los halagos pero yo estaba en la situación de hacer mi deber como periodista ”.
Sus colegas habían destacado la valentía y la importancia del trabajo de Cox durante la dictadura, que tras múltiples amenazas, lo obligó a partir al exilio en diciembre de 1979. En casi cuatro años de dictadura, Cox había informado en las páginas del Herald sobre lo que ocurría en la Argentina, recibiendo a centenares de personas que buscaban a sus familiares desaparecidos y publicando sus historias en el Herald.
“Las madres venían y nos contaban que se llevaban a sus hijos, la heladera y hasta la puerta de la casa”, recordó Goñi, quien trabajó en el Herald durante la dictadura. “Cox hizo periodismo puro, imitarlo es nuestra obligación”·, destacó Fontevecchia. López definió el libro como “un verdadero diario familiar de los años del horror” y expresó el “enorme, imprescindible y doloroso agradecimiento que todos los argentinos le tenemos que dar” al homenajeado.
Cox hijo, que trabaja para la CNN en Atlanta, recordó que se decidió a escribir el libro, publicado por Sudamericana, cuando tuvo acceso a las cartas que su padre le había enviado a un amigo, Harry Ingham, mientras sucedían los horrores de la dictadura. “Tomá, son tuyas”, le dijo Ingham cuando David lo visitó en Buenos Aires en 2001.
SDLq Este es el libro que yo no pude escribir . Han pasado más de 25 años y todavía me resulta demasiado doloroso revivir aquellos tiempos de extrema maldad”, escribió el propio Cox padre en el prólogo de la obra de su hijo. El libro mecha la historia familiar con la etapa más sangrienta del país. “Es aquí donde esta historia debe ser contada”, sostuvo David en referencia a Buenos Aires. Es que la obra fue publicada originalmente en los Estados Unidos. “Este es un justo homenaje a un hombre con una conducta moral extraordinaria. Y nos demuestra que lo extraordinario es posible, está dentro de lo humano”, expresó Castro al elogiar a Cox. El homenajeado destacó “la importancia del periodismo para conseguir la verdad”. Y lo miró a su hijo para decir: “Me siento honrado y con gratitud por lo que ha hecho David”. Todos aplaudieron .
por Lucio Fernández Moores
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Robert Cox, en los premios Perfil 2009
Diario Clarín 28/7/2010
roberto Cox
Es increíble la hipocresía de Clarín,Jorge Fontevechia y José Ignacio López que fueron cómplices de la dictadura desde la prensa oficialista de esos tiempos.