patrimonio historico

El Estado italiano y la municipalidad de Roma, en guerra por el Coliseo

Se disputan la recaudación de 30 millones de euros que pagan al año los turistas por visitarlo.

A dos milenios de su creación como centro de espectáculos y combates entre gladiadores esclavos, el Coliseo sigue siendo un escenario que concita disputas. Ahora el tradicional monumento que es símbolo del esplendor romano se encuentra en el centro de una lucha financiera que tensa el verano italiano. Los contendientes son dos muy poderosos: el gobierno central y la municipalidad de Roma, la capital del antiquísimo imperio de los césares. Las dos partes combaten ahora por los derechos de propiedad del anfiteatro más célebre del mundo y que fue erigido por la voluntad del emperador Flavio entre los años 72 y 80 después de Cristo.

La disputa tiene que ver con los ingresos que proporciona al erario público uno de los grandes encantos de la Ciudad Eterna. Pero su fondo se vincula más bien con las necesidades financieras del gobierno de la centroderecha liderado por Silvio Berlusconi. Como su gestión económica está en capilla y los mercados miran con recelo el estado de las cuentas públicas italianas, Berlusconi ordenó hace un mes un duro ajuste de 25.000 millones de euros . Víctimas centrales de la poda son los dineros destinados al área cultural, a la que pertenecen los monumentos y la producción artística italiana. Como ahora los entes estatales ligados al área reciben menos fondos por el recorte, todo el mundo cuenta con rigor los euros que quedan.

El eje de la discusión es éste: como el Coliseo romano es patrimonio nacional, dice el gobierno central, el Estado italiano se queda con la recaudación de las entradas, mientras que a la municipalidad romana le toca apenas el trabajo sucio: limpiar y restaurar el monumento. Pero ahora, la comuna protestó y allí empezó la pelea.

El botín que atrae la atención del gobierno de Berlusconi son los más de 30 millones de euros que los turistas pagan cada año por visitar el anfiteatro, recaudación que va al bolsillo del Estado. En 2009, cuando 3,5 millones de visitantes pasearon por sus gradas y escaleras, dejaron en las arcas 30,4 millones de euros. De esta suma, la municipalidad pide “al menos” un 30% para invertir en el mantenimiento de otros bienes arqueológicos. Pero el Estado no quiere aflojar: “El Coliseo es nacional al 100% y me sorprende esta voluntad de lucro”, respondió Francesco Giro, subsecretario de Cultura.

El litigio no es nuevo ya que, en verdad, se trasladó desde Florencia a Roma, cuando con los mismos argumentos el Estado italiano reclamó a la comuna de Florencia los dineros que recibe por las visitas al David de Miguel Ángel , conservado en un museo estatal de Florencia. El alcalde Matteo Renzi –del opositor Partido Democrático– rechazó los reclamos que le había planteado el titular de Cultura, Sandro Bondi, fiel escudero de Berlusconi.

El ministro justificó la gula estatal desempolvando documentos con que la República florentina pagaba la escultura en 1504 y que, según dijo, demuestran que la actual República italiana es la legítima dueña de la estatua . “Pero eso es una falsedad histórica porque, como lo indican nuestros documentos, la entonces República de Florencia encargó la obra, que quedó como herencia para sus legítimos descendientes, los florentinos”, respondió Renzi. Pero la disputa sigue todavía sin solución. Y el problema es que se ha trasladado a la capital del país con el ícono más emblemático de toda Italia y todo hace suponer que el conflicto seguirá escalando porque Italia entera es un monumento: se trata del país más rico en obras de arte.

Como si quedaran dudas del enorme valor de los tesoros turísticos italianos, hace poco la Cámara de Comercio de Monza estimó que todo el patrimonio artístico italiano ronda los 400.000 millones de euros . Justamente, el de mayor cotización es el Anfiteatro Flavio –el nombre real del Coliseo– cuyo valor fue estimado en unos 91.000 millones de euros. En segundo lugar se encuentran los museos vaticanos, con 90.000 millones; la Madonnina, con 82.000 millones y la archiconocida Fontana de Trevi, con 78.000 millones. El estudio realizado por la Oficina de Estudios de la Cámara está calculado sobre la base de diez parámetros, en especial, un índice de prevalencia turística que toma en consideración el valor económico del territorio, la fama del monumento, el flujo de visitantes y un cálculo por su “atractivo económico”.

Las dos batallas de Florencia y Roma ya amenazan ahora con transformarse en una “guerra civil” sobre la gestión de los monumentos y museos autóctonos. Nadie sabe quién pagaría la factura por los 25 millones de euros que costará un proyecto de restauración del Coliseo , que dotará al anfiteatro de una mejor iluminación y de un sistema de hologramas que representarán –como eran originalmente– algunos sectores perdidos de su estructura, como sus famosas terrazas. A inicios de agosto fue publicado un bando para hallar a los financistas privados que pondrían el dinero, y el tema fue presentado socialmente por el subsecretario de Bienes Culturales, Francesco Giro.

En momentos en que el Estado italiano pasa la tijera a sus presupuestos, la contienda crece. A las necesidades de cuidado y restauración del Coliseo se suman las de otros sitios históricos. El célebre Panteón de Agripa está en la mira de los funcionarios.
 

Fuente: 

Diario Clarín 20/8/2010

Informacion Adicional: 

Historia del Coliseo:

El primer anfiteatro que se construyó data del 59 a.C. y fue levantado por orden del máximo pontífice Cayo Escribonio Curio, la construcción entera estaba hecha de madera. Augusto antes de llegar a ser emperador construyó el primer anfiteatro parcialmente en piedra, aunque no sería hasta el año 80 que el emperador Vespasiano mandara construir el Coliseo, conocido como Anfiteatro Flavio.
El nombre de Coliseo deriva de la palabra "Coloso" como es natural, pero este nombre se cree que proviene de haber sido construido al lado de una monumental estatua de Nerón que según se dice, medía 37 metros de altura. Previamente a su construcción en ese terreno existía una laguna artificial, conocida como Stagnum Neronis.
El Coliseo ya estaba totalmente construido en piedra menos la parte superior que se realizó en madera, que no fue reemplazada por piedra hasta después del año 223.
El Anfiteatro Flavio tenía un aforo de 87.000 espectadores, aunque se calcula que solo 50.000 de estos podían estar sentados. Estos espectadores accedían a las gradas a partir de los 252 accesos con que contaba el edificio.
En la época de la Roma imperial se utilizaban para combates de gladiadores, peleas de fieras y otros espectáculos.
Aunque Vespasiano mandó construir el Coliseo, este no se acabo durante su mandato, sino entre los mandatos de sus hijos Tito y Domiciano.
El edificio en forma ovalada de 189 metros de largo por 156 de ancho. La arena contaba con un completo sistema de drenaje y medía 76 x 46 metros, sus subterráneos (Hipogeo) se hundían hasta 36 metros de profundidad. La altura máxima del Coliseo era de 57 metros. Debajo de la subestructura del suelo de la arena, donde se celebraban los espectáculos, se encontraba un complejo sistema de pasillos utilizados por los esclavos, la maquinaria y el traslado y transporte de los animales.
Las gradas estaban divididas por los diferentes estratos sociales. El emperador y su familia se situaban en el Cubiculum, un palco situado en la primera grada. A esta primera grada se la conocía como el Podium, donde también se sentaban los senadores, magistrados, sacerdotes y se cree que también las Vestales, en el otro extremo del Cubiculum se situaba otro palco, el Editoris Tribunal, destinado al pretor y a los cónsules que presidían los juegos y a los personajes que los pagaban. los patricios en la segunda conocida como el Maenianum primum. El Maenianum secundum, se dividía entre el Imum para los ciudadanos ricos y el Summum para los pobres. A las mujeres pobres se les reservaba el Maenianum summum in ligneis, realizado en madera estaba situado en lo más alto y se cree que probablemente con contaba con asientos.
Para proteger del sol a los espectadores, se desplegaban unas grandes velas desde lo alto, esto era conocido como el Velario, esta cubierta era desplegada mediante poleas por un destacamento de marineros de la flota romana. En la tela de esta gran cubierta se diseñaban motivos históricos y mitológicos. La magnificencia de algunos emperadores llego a que desde el Velarium cayera una lluvia de pétalos seguido de agua con finos aromas, esto era llamado Sparsiones. El emperador estaba situado bajo un dosel de púrpura.
Durante el año 217 dC un incendio causó importantes daños al Coliseo, un terremoto en el año 442 dC fue dañado por un terremoto que obligó a Teodosio II a grandes trabajos de reconstrucción. Otro terremoto daño su estructura en el año 508 dC y cuando en el año 851 dC otro terremoto derribó las dos hileras de arcadas superiores ya no fue reconstruido. A partir del siglo XIV todo el edificio fue considerado como una gran cantera y se aprovecharon sus piedras para edificar nuevos monumentos. En 1980 la UNESCO declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo como Patrimonio de la Humanidad.

Fuente: www.imperioromano.com

 

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