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el mas antiguo de buenos aires

El Plaza Hotel cumplió 100 años

Cuando Don Ernesto Torn-quist proyectó el primer hotel a gran escala en la Ciudad, el Kavanagh aún no existía, la Plaza San Martín no tenía la majestuosidad de estos días y desde la barranca se podía ver el paso de los barcos por el Río de La Plata. Lejos de las zonas habitadas por la alta burguesía porteña y del circuito de hoteles, que se arremolinaban en torno a la avenida de Mayo, Don Ernesto pateó el tablero y, en tiempo récord -solo dos años- construyó el que fue considerado el primer rascacielos porteño y un punto de encuentro de intelectuales, artistas, la nobleza europea y famosos.

Proyectó el hotel en lo que hoy es Florida y Marcelo T. de Alvear, frente a la residencia familiar -que tenía el primer ascensor de vapor en la Ciudad-. Cuenta la historia que la mujer de don Ernesto, Rosa Altgelt, tuvo una participación determinante en el proyecto: ella solía bordar en uno de los pisos superiores de la casa y pidió que la nueva construcción no le tapara la luz. Por eso el hotel quedó retirado de la línea municipal y allí se proyectó el acceso para los carruajes.

Ernesto Tornquist se formó como empresario en Europa y cuando volvió a la Argentina fundó 40 empresas y también el pueblo que lleva su apellido, en provincia de Buenos Aires. "Hablar de la historia del Plaza Hotel es hablar del crecimiento de Buenos Aires, cuando la ciudad se convirtió en la más importante de Sudamérica y la octava en importancia del mundo. El momento culminante fueron los festejos del Centenario. Para 1910 en la Ciudad vivían 1.200.000 personas, circulaban 2.000 tranvías eléctricos y comenzaba la construcción del subte, se publicaban 23 diarios y había alrededor de 90 salas de cine", detalla el historiador Ricardo Watson, de Eternautas-Viajes Históricos y autor del libro "Marriott Plaza Hotel Buenos Aires, celebrando los primeros 100 años".

En este contexto Tornquist planeó la construcción del Plaza Hotel, para lo que contrató a Alfred Zucker, un arquitecto alemán que ya había trabajado en rascacielos en Estados Unidos. "El Plaza fue el primer edificio con nueve pisos en Buenos Aires. Como la altura desde el nivel de la vereda es de 63 metros, lo convertía en aquel momento en la construcción más alta de la ciudad. De hecho en el Censo Municipal de 1909 se lo menciona como el "primer rascacielos" porteño", detalla el licenciado en historia Leonel Contreras en su libro "Rascacielos Porteños".

A lo largo de sus cien años ha hospedado a una enorme cantidad de personalidades. Incluso el presidente José Figueroa Alcorta participó en la inauguración y el evento fue un suceso social que se reflejó en todos los medios. Pero no estuvo el factótum del hotel que se transformaría en un ícono. Don Ernesto había muerto un año antes. Su familia continuó trabajando en la empresa y aún hoy siguen allí sus herederos; bisnietos y tataranietos de Don Ernesto. Uno de los bisnietos, Jorge Enrique Shaw, habló ayer con Clarín y recordó a algunos de los personajes que dejaron su huella en el Plaza. Uno fue Luciano Pavarotti, quien vivió un mes y medio en el hotel. Pidió que le colocaran una cocina en su suite y compró una mesa en la que habían comido María Callas y Arturo Toscanini. Otro de los famosos que lo impactó cuando aún era muy joven fue Charles Bronson: "Se pasaba meses en el hotel. Armaba sus mesas de póquer y jugaba durante horas. Era muy amable", recuerda Shaw.

Desde 1994 el hotel es gerenciado por la cadena multinacional Marriott. Y, como registro de los vaivenes del país, ha pasado por buenas y malas. Uno de los peores momentos, cuenta Shaw, fue el final de la dictadura y la Guerra de Malvinas, cuando casi no había huéspedes a quienes alojar. Y estos últimos años de bonanza turística -pese a la reciente crisis internacional y la Gripe A- le devolvieron el brillo con el que fue inaugurado. Dueño de una historia que refleja un país que pudo ser, hoy es un hito en un rincón de aquella Buenos Aires que muchos imaginaron como la "París de Sudamérica".

Hitos y detalles

El hotel fue construido en sólo dos años, con un esqueleto de acero que le permitió crecer en altura. Durante un año fue el más alto de la ciudad.

Fue el primer hotel con aire acondicionado, escalera mecánica, teléfono, agua corriente fría y caliente, flores frescas y portero uniformado.

Desde su inauguración, fue elegido por las familias más tradicionales. Carlos Tornquist, hijo de Don Ernesto, organizaba allí bailes, banquetes y recepciones. Las tardes de domingos estaban dedicadas al té y a las partidas de bridge.

Algunos de los famosos que se hospedaron allí: el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía, entre otros miembros de la realeza europea; Andre Agassi, Björn Borg, Karpov y Nelson Piquet; Ortega y Gasset y Julián Marías; los primeros astronautas en pisar la Luna, Neil Armstrong y Michael Collins; Arturo Toscanini, Enrico Caruso, Edith Piaf y Alain Delon, entre muchos otros.

 

Fuente: 

Diario Clarín 11/11/09

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