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el mayor hallazgo arqueologico en la ciudad

Encuentran en Puerto Madero los restos de un galeón del siglo 18

Durante las excavaciones en una obra en construcción, se encontraron los restos de un galeón del siglo 18. Por su estado de conservación se dice que tiene un alto valor arqueológico.

                                                                                    Fotografía Diario Clarín

DESENTERRARON EN PUERTO MADERO LOS RESTOS DE UN GALEON DEL SIGLO XVIII - 31/12/2008

De casualidad. Así -dicen los que saben- se dan los mayores descubrimientos de la historia. Ayer, de imprevisto y en medio de una obra en construcción, en Puerto Madero un equipo de arqueólogos del Gobierno porteño se encontró con el descubrimiento portuario más importante de la ciudad de Buenos Aires.

"Se trata de algo importante para la historia de la navegación colonial y es historia científica porque hasta ahora nunca se pudo estudiar con tranquilidad un barco español hundido, siempre llegaban pedazos, restos. Nunca se estudió así", le explicó a Clarín el arqueólogo Marcelo Weissel, director del programa de conservación 'Historia bajo las baldosas'.

En un terreno que hasta hace unos años no valía los casi 3.000 dólares el m2 de ahora, sobre la avenida Rosario Vera Peñaloza al 400, se encontraron restos de una embarcación española que se sería de fines del siglo XVII o principios del XVIII. Se trata de un barco grande que aparentemente habría naufragado por los azotes del clima en la zona del Río de la Plata de una Buenos Aires colonial, donde yacía un puerto natural.

La estructura del barco se halló en un lugar que es tierra ganada al río, pero contrariamente a lo que se puede pensar, no solamente se trata de relleno. Exactamente, hay dos metros de relleno pero luego un pantano y seguimiento de playa. Allí es donde llegaban los barcos.

Se hallaron cuatro cañones, tres vasijas enteras y varias destruidas, casi cuatro metros de diámetro de la quilla de la embarcación en perfecto estado, piedra de lastre y metros de encordado. No se encontró ninguna bandera, pero por la tecnología que trasportaba la embarcación, por la cerámica y por las botijas características de España, se concluye que era un barco de esa nacionalidad. El lugar tiene mucho potencial arqueológico, en la zona hubo muchos naufragios en Buenos Aires. "Esperábamos encontrar algo porque es un lugar importante en este sentido", dijo Weissel.

"Esto es importante porque es muy raro encontrar una embarcación tan armada y antigua. Si hubiese pasado en Europa le habrían dado la misma importancia", dijo Juan José Cresto, ex director del Museo Histórico Nacional.

"Es un hallazgo único para una Buenos Aires que se reencuentra con su historia. Estas fueron las proas que fundaron a la ciudad", afirmó Hernán Lombardi. ministro de Cultura porteño. Ahora se pasa a una etapa más cuidadosa, sin plazos. Hay un salto cualitativo en la investigación, ahora se corre la construcción y aparecen con todo vigor los arqueólogos", dijo.

Como el descubrimiento arqueológico más importante de la historia, la pregunta ahora es qué hacer con lo encontrado. "Le pertenece a los vecinos de Buenos Aires", dejó claro en este sentido Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño.

"Lo que tenemos previsto de forma inmediata es cercar el sector, continuar con el resto de la obra y ver los pasos a seguir en conjunto con las autoridades municipales y los arqueólogos", le dijo a Clarín Alberto Fernández Prieto, presidente del grupo Fernández Prieto S.A., que junto con Visora, son las empresas constructoras.

"Pensábamos armar una caja de cristal y preservar el lugar pero todavía no tenemos claro cómo podemos hacer para potenciar el descubrimiento. Por supuesto, esto siempre y cuando sea factible porque lo importante es que se pueda rearmar y que la gente pueda apreciarlo", continuó Fernández Prieto.

Por su parte, Weissel defendió la idea de que el hallazgo quede donde se descubrió: "Esto es de dominio público y acá van a venir a vivir vecinos, es un lugar histórico y lo más lindo es que el hallazgo quede definitivamente donde fue encontrado", declaró.

Por ahora, la obra seguirá en funcionamiento, pero se cercará el lugar de trabajo de los arqueólogos. Por un lado, para que puedan trabajar tranquilos y, por el otro, para preservar el descubrimiento de las inclemencias de la obra.

"Acá hay que rescatar muchas cosas: hemos empezado a tomar conciencia del valor de nuestra historia y que se cuide el eventual valor arqueológico en las excavaciones", señaló Macri en una improvisada conferencia de prensa en la zona de construcción.

Los curiosos preguntaban por la idea de que la nave haya transportado oro y se pudiera encontrar un tesoro, pero los especialistas desalientan esta hipótesis y señalan que podrían encontrarse, en cambio, restos de objetos personales de los tripulantes y de algún mobiliario.

Recién cuando todos los materiales queden descubiertos en su totalidad y se analicen pertinentemente se sabrá con exactitud de qué siglo data el galeón español.

"Este es un buen fin de año para la arqueología desde el punto de vista de los hallazgos", dijo Weissel en referencia a los descubrimientos que se dieron en la última etapa del 2008. Que fueron varios.

De casualidad. Así como nacieron los mayores inventos y descubrimientos desde que el hombre es hombre, así los trazos fundadores de nuestra tierra se hicieron presentes. De golpe y en un barrio nuevo, la historia golpeó la puerta de la Buenos Aires moderna.

Quieren ver si lo descubren todo en tres días
Mañana ya no será 2008, pero con semejante descubrimiento, parece que los arquélogos de 'Historia bajo las baldosas', no van a descansar y, en estos días, las tareas para conservar lo encontrado no entenderán de feriados. "Por lo pronto, vamos a estudiar todo en el gabinete, analizar cada elemento y hacer luego una ficha de museo ya que así es la mecánica en estos temas. Estará todo inventariado y después se exhibirá. Lo primero es sellar lo que es material vegetal para que se consolide y no lo afecte el paso del tiempo", afirmó el arqueólogo Marcelo Weissel."Tenemos el objetivo de sacarlo en tres días, es decir de descubrirlo enteramente, y después ver cómo está la estructura para transportarla a un lugar seguro", concluyó. Por ahora ese lugar sería la Barraca de Peña en la Boca, donde Weissel y compañía tienen su centro arqueológico. Luego, la obra en construcción continuaría.

Entre la euforia científica, casi hubo un blooper
Entre tanta euforia científica, el objetivo de los arqueólogos -orgullosos- era mostrar su descubrimiento. Cuando las cámaras de televisión y las flashes de los fotógrafos se acercaron, el apuro por exhibir los "chiches nuevos" casi termina en un 'blooper' .

Resulta que una de las personas que estaba trabajando en el lugar del descubrimiento, subió una de las vasijas para que le sacasen algunas fotos. El tema fue cuando otro hombre quiso subir una segunda cerámica y casi se resbala en el suelo areno-patinoso. "¡Cuidado! Mejor bajalos" se escuchó un grito que sonó a fuerte reto. Era de esperarse. Nadie quería que en el mayor hallazgo de la historia portuaria de la Ciudad, después de aguantar casi tres siglos sobreviviendo bajo tierra, se rompiera una pieza antes de ser "famosa".

PODRIAN DEJAR ENTERRADO EL GALEON QUE HALLARON EN PUERTO MADERO - 15/2/2009

En el horizonte había apenas un villorrio, casas de adobe y piedra, calles de tierra y una barranca. Algunos historiadores aseguran que en aquella Buenos Aires de mediados del siglo XVIII no había más que 27.000 habitantes. Y todavía faltaban algunos años para que esa aldea que se divisaba desde el Río de la Plata se transformara en la Capital del Virreinato.

Cargado de mercadería y con cuatro cañones a bordo, un galeón -probablemente español- navegaba hacia la costa cuando su casco impactó contra un obstáculo, quizá un banco de arena. Tal vez ese golpe le puso fin a un viaje de miles y miles de kilómetros. Terminó varado frente a las costas y allí pasó más de 200 años, sepultado debajo del Antiguo Puerto Madero -que le ganó tierras al río y se construyó entre 1887 y 1897- y luego debajo del Dique 1, en el nuevo Puerto Madero.

La nave pudo haber terminado como cimiento de un shopping, de un estacionamiento subterráneo o de un edificio de viviendas de lujo. Pero el 30 de diciembre el galeón asomó sus cañones y quedó a la vista uno de los hallazgos más importantes de la historia porteña, un tesoro que permitirá conocer parte de la historia de la Ciudad.

Un equipo de arqueólogos -asistidos por estudiantes y también por obreros del complejo Zencity, que está en plena construcción-, trabajan contrarreloj para rescatar de allí la mayor cantidad de objetos. Y en los primeros días de mayo, cuando caducan los 90 días hábiles del permiso que la empresa constructora Fernández Prieto firmó con la Ciudad, tendrán que haber tomado una decisión respecto a la conservación del galeón: ¿lo subirán a la superficie o lo dejarán allí, enterrado?

Es que una vez descubierto, el aire comenzó a asediar a la madera del galeón. Y aunque provoque cierto escozor, algo de impotencia y hasta resignación, una buena parte de estos restos arqueológicos podrían permanecer enterrados en el mismo lugar y por el mismo fango que los conservó durante más de 200 años. Así se lo anticiparon a Clarín los directores del proyecto de conservación. Y habrá que entender los motivos: "Estamos trabajando bajo una doctrina documental escrita y establecida en documentos de la UNESCO y del ICOMOS (N. de R.: son las siglas en inglés del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios). Una doctrina que aconseja que los hallazgos regresen al lugar en donde ha quedado demostrado que su conservación es posible. Lo importante es garantizar la conservación y ésta parece ser la opción más viable", explicó Javier García Cano, especialista en patrimonio cultural subacuático y uno de los director del Proyecto Zencity, como llamaron al trabajo.

"En contacto con el aire la madera se convierte en polvo, se degrada más que con el agua. Lo que sucede es que se modifica el estado original de conservación de los materiales", explicó Mónica Valentini, profesora titular del seminario de arqueología subacuática de la Universidad Nacional de Rosario. Valentini comparte con García Cano y el doctor en arqueología Marcelo Weissel la dirección del proyecto.

En la recorrida por los restos del naufragio, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi le aseguró a Clarín que si la decisión es dejarlo enterrado entonces su área comenzaría a diseñar una alternativa para que los porteños puedan ver el tesoro: "Podemos armar una pasarela con vistas cenitales y un cronograma de visitas para que todos puedan verlo. También podríamos desarrollar un soporte en video, fotos e imágenes 3D para montar un centro de interpretación. Pero son los especialistas los que tomarán las decisiones. Sin dudas la prioridad es la preservación del bien", anticipó.

El hallazgo del galeón deparó una sucesión de sorpresas. Enterrados a un promedio de ocho metros por debajo del nivel de la calle Juana Manso, primero aparecieron los cañones, parte del casco y vasijas; luego más vasijas de múltiples formas, platos, tazas, piedras que se usaban para el lastre, trozos de mayólicas, toneles, cerámicas indígenas, pipas para tabaco, cabos y sogas con diferentes trenzados. También objetos que conformaban la estructura del casco: flejes, pernos, clavos y zunchos. Y el miércoles, el día que Clarín recorrió la zona del hallazgo, encontraron una roldana y un hacha.

Todos los objetos tienen diferentes grados de conservación, pero algunos están tan deteriorados que los colocan en cajones con agua. Y el estudio de cada uno de los fragmentos de esta nave le permitirá a los arqueólogos reconstruir una historia que aún tiene muchos interrogantes y algunas certezas. Por ahora, los arqueólogos usan el modo potencial para referirse a todo lo que rodea al hallazgo: "Creemos que podría ser una nave de un porte mediano, española y que pudo haberse construido antes del 1750. Sabemos que quedó varada a 41 grados y encontramos en el casco un gran golpe que pensamos que puede ser el que la hizo encallar", explicó Weissel, quien dirige el programa "Historia bajo las baldosas". También analizarán el lodo que hallaron adentro de las vasijas para saber que contenían.

AUNQUE RESCATAN PIEZAS, PELIGRA EL GALEON DE PUERTO MADERO - 4/3/2009

En menos de 25 minutos dejaron el fango en el que pasaron más de 200 años. Ayer a las 10.55 una grúa comenzó a remover los cuatro cañones del galeón hallado en diciembre en el Dique I de Puerto Madero. A las 11.20 el trabajo ya estaba hecho y en medio de los aplausos de los obreros, los estudiantes y los arqueólogos que trabajan en el lugar, los cañones partieron hacia Barraca Peña, una antigua estación de trenes de carga, ubicada frente al río, en La Boca. Al fin y al cabo, otra vez bien cerca del mismo Río de La Plata por el que llegaron a la Ciudad, se estima que para mediados del 1700. De eso se trata, de sacar la cantidad mayor de piezas a la espera de la suerte definitiva del galeón.

Los cañones -como trozos de amarras, cabos y sogas, vasijas de diferentes formas y tamaños, herramientas, platos, tazas, piedras que se usaban para lastre, toneles, pipas, entre otras cosas- son los objetos que ya salieron del barro para comenzar un proceso de conservación que desvela al equipo de arqueólogos que trabaja desde el hallazgo. Es que, aunque las obras de remoción de la tierra avanzan intensamente, aún no saben si podrán sacar de allí el esqueleto del casco del galeón. De hecho estudian dejar parte del barco enterrado donde fue encontrado. Aunque esta medida desconcierta a todos, para los arqueólogos es una opción: "Las doctrinas internacionales sobre conservación aconsejan que los hallazgos vuelvan al lugar en donde ha quedado demostrado que su conservación es posible", explicó Javier García Cano, uno de los directores del proyecto. Los otros a cargo son el doctor en antropología Marcelo Weissel y la antropóloga Mónica Valentini, profesora titular del seminario de arqueología subacuática de la Universidad Nacional de Rosario.

Por tercera vez desde el hallazgo, Clarín comprobó el avance de las dos obras que comparten un mismo terreno. Por un lado ya se puede ver la proa del casco del galeón, lo que le permitió a los arqueólogos estimar que la embarcación tendría al menos 25 metros de largo. Y por otro, también se puede ver el crecimiento de ZenCity, el complejo de lujo que construye allí la familia Fernández Prieto: hotel, edificios de oficinas y viviendas, paseo de compras y estacionamientos subterráneos. Ambos proyectos están separados sólo por unos metros y a esta altura casi que los límites entre uno y otro comienzan a desdibujarse.

Ayer el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, le anticipó a este diario que pretende montar en el lugar una pasarela para que los vecinos puedan ver los restos del hallazgo: "A fines de este mes tenemos que terminar con los trabajos en el lugar y luego determinar cómo se harán las visitas", explicó (ver Por ley...).

Por el lugar en el que fue hallado el galeón -junto Juana Manso y a unos 6 metros por debajo del nivel de la calle- la visión que tendrán los vecinos será privilegiada, porque se podrá ver desde arriba. Desde Cultura entienden que las visitas serán limitadas, pero súper intensivas: "Sin dudas habrá que ser expeditivos porque tenemos un compromiso firmado con la empresa dueña de los terrenos para dejar liberada el área lo más rápido posible", explicó Lombardi. Desde su Ministerio comenzarán a organizar cómo será la metodología que permitirá hacer las visitas.

Es que en el mismo terreno del hallazgo, los Fernández Prieto también tienen sus urgencias. "Necesitamos que nos despejen la zona. Estamos obligados a hacer obras de seguridad para evitar desmoronamientos. No podemos esperar porque las lluvias y el avance de las obras generan un proceso de lavado de la tierra que puede ser peligroso", advirtió el arquitecto Alberto Fernández Prieto. La embarcación fue hallada en el lugar en el que la empresa proyectó los cimientos de una de las torres del complejo. Apenas se dio a conocer el hallazgo, Fernández Prieto pensó en la posibilidad de hacer allí una suerte de caja transparente que permita ver el galeón: "Lo evaluamos e incluso pedimos un presupuesto, pero el costo es enorme. No sólo por la construcción de la caja, sino por las condiciones de mantenimiento que exigen los métodos de conservación de este tipo de hallazgos. No podemos solventarlos y tampoco creo que pueda hacerlo la Ciudad", estimó el empresario.

Si finalmente la Comuna monta la pasarela sobre el galeón, entonces los vecinos tendrán la chance de verlo y tal vez despedirlo.

EL NAVIO ENCONTRADO EN PUERTO MADERO SERIA TRASLADADO AL BARRIO DE LA BOCA - 18/4/2009

El destino final del mercante oceánico, descubierto el pasado 30 de diciembre en Puerto Madero, sería el complejo arqueológico del Sur Barraca Peña. Así lo estableció Liliana Varela, directora del Instituto Histórico y Dirección General del Patrimonio Histórico de la Ciudad. Sin embargo, aclaró que aún están aguardando los resultados finales del laboratorio “para evitar que el posible traslado de los restos arqueológicos de la embarcación del siglo XVIII provoque daños en su estructura”.

PERFIL pudo acceder en exclusiva al proyecto de la futura estructura que el Ministerio de Cultura porteño colocará alrededor de la embarcación, para que el público realice visitas guiadas: “El próximo 20 de mayo estará lista la plataforma para que la sociedad pueda ver este descubrimiento histórico y conozca en detalle la excavación final”, explicó el ministro de esa área, Hernán Lombardi. Según informó, “tres grupos de 70 personas por hora, cerca de 2 mil por día, podrán vivir este momento decisivo de nuestra cultura y de nuestra historia”. Desde la Dirección de Patrimonio estiman que la exposición de los restos arqueológicos no superará los dos meses, en pos de su conservación.

El mercante hoy. El arqueólogo Marcelo Weissel, director del programa Historia bajo las Baldosas, del Gobierno porteño, aseguró que “mientras los objetos y el barco de 24 metros de largo están siendo analizados por el laboratorio, aún hay 600 obreros trabajando”. Informó que para procurar su mantenimiento “se está hidratando la madera de forma permanente, ya que se cree que la nave varó en el lugar, y el río y la arena la sepultaron durante 300 años. Por esa razón, hay que prevenir los cambios de estado de la madera hasta tanto se disponga su traslado a Barraca Peña”.

Por su parte, la directora del Programa de Arqueología Subacuática de la Secretaría de Cultura de la Nación, Dolores Elkin, opinó que “cualquier alteración del lugar donde se encontraron los restos arqueológicos puede ser perjudicial, aunque en este caso hay que movilizarlos para que continúe el proyecto inmobiliario en construcción (Zen City)”. Respecto al riesgo que pueda sufrir el patrimonio arqueológico, la especialista aclaró que “depende del tipo de madera o de su espesor” y aseguró que “se está haciendo todo lo posible para cuidar la embarcación”. Las obras de remodelación del complejo Barraca Peña del Centro de Interpretación Arqueológica, destino final de la nave, en el barrio de La Boca, generan opiniones disímiles. Desde el Ministerio de Desarrollo Urbano prefirieron mantener reserva sobre el proyecto, y desde Cultura trascendió que la remodelación aún no arrancó. Aunque los arqueólogos explican que se está trabajando “con tiempos muy lentos”. A simple vista, el complejo parece abandonado, salvo por el cartel en que se lee: “Reciclaje para Centro de Interpretación Arqueológica. Corporación Buenos Aires Sur y Subsecretaría de Turismo”.
 

GALEON: LLEVARAN LOS RESTOS A LA BOCA - 4/7/2009

Hasta mañana habrá tiempo para visitar uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la Ciudad: el navío del siglo XVIII que fue hallado en el Dique 1 de Puerto Madero. Hasta ahora, el galeón que está 8 metros bajo tierra fue visitado por casi 20.000 personas. Más de 3.700 fueron alumnos de escuelas porteñas y unos 1.000 turistas extranjeros. Desde las pasarelas metálicas que se montaron en el lugar pudieron verlo muy de cerca. Además el Ministerio de Cultura porteño abrió un centro de interpretación donde la productora de documentales National Geographic emitió un documental sobre la embarcación.

Después del domingo comenzará el delicado trabajo de desarmar el casco del barco para trasladarlo hasta la antigua estación de trenes Barraca Peña (en Pedro de Mendoza, frente al Riachuelo), en La Boca. Es que en el lugar en donde fue hallado se construye un complejo de oficinas y viviendas de lujo y exactamente donde ahora está el barco, habrá una cochera.

Una vez que llegue a Barraca Peña los arqueólogos lo examinarán, para tratar de conocer más sobre la historia del galeón. Por ejemplo para saber cuál fue la técnica utilizada en su construcción y con qué madera trabajaron, o descubrir algún detalle para confirmar con certeza cuál es su origen. Después volverán a armarlo. "Cuando termine el trabajo minucioso de los arqueólogos estaremos en condiciones de saber cuál será el mejor método de conservación", le explicó a Clarín Hernán Lombardi, ministro de Cultura.

Los arqueólogos que trabajaron en la remoción de la tierra y en el descubrimiento consideran que la mejor manera de conservarlo es que vuelva a su estado natural, agua y barro, los materiales que lo mantuvieron en buena forma durante alrededor de 200 años: Las doctrinas internacionales sobre conservación aconsejan que los hallazgos vuelvan al lugar en donde ha quedado demostrado que su conservación es posible", le explicó a este diario Javier García Cano, uno de los directores del proyecto de rescate.

Además del casco del galeón, también se rescataron piezas muy valiosas, como cañones, monedas, vasijas, pipas, clavos, partes del timón, sogas y llaves. Todos estos objetos, que están en proceso de restauración, formarán parte de una exposición que quedaría inaugurada en noviembre, en la Casa de la Cultura.

 

LOS SECRETOS QUE GUARDA EL VIEJO BARCO ESPAÑOL DE PUERTO MADERO - Clarín 4/4/2010

Habría sido usado para contrabando. Catorce expertos trabajan para develar sus enigmas.

El barco mercante español hallado en Puerto Madero ya está revelando sus secretos. Se sabe que era una embarcación robusta y de porte mediano, sin refinamientos. Su función no requería pompa: servía para cruzar el océano entre Europa y el Virreinato del Río de la Plata, llevando mercancías. Pero aún esconde otros misterios. No figura en registros y los expertos especulan que podría haber sido un barco que introducía contrabando. Otra intriga es por qué fue abandonado. La hipótesis es que habría sufrido un accidente o encallado. Lo seguro es que todos sus tripulantes lo abandonaron, sanos y salvos, porque no hallaron restos humanos.

En el Laboratorio del Proyecto del Pecio de Puerto Madero, catorce expertos hurgan entre objetos barrosos para investigar los enigmas. Uno de sus logros fue reconstruir digitalmente los restos del barco en tres dimensiones a partir de fotos, con un software llamado PhotoModeler Scanner. La imagen obtenida servirá como base para armar un modelo de cómo podría haber sido el barco.

El especialista en preservación de patrimonio cultural subacuático Javier García Cano cuenta que encontraron un pedazo de la quilla de popa quebrado. "Esto indicaría una posible varadura o hundimiento o que la tripulación perdió el control de la navegación", dice.

El conocimiento histórico aporta otra posibilidad: que el barco haya ingresado contrabando en Buenos Aires. Al menos, si se confirma que es del siglo XVII y no del XVIII. "En el siglo XVII, la ciudad era tan marginal que la única forma de sobrevivir era el contrabando -cuenta la historiadora Liliana Barela-. No es que venían barcos 'contrabandistas', sino que su capitán declaraba que habían tenido una avería y pedía permiso para vender parte de la carga para poder alimentar a su tripulación".

¿Cuál era la carga? "Entre los metales encontrados, algunos forman parte de la arquitectura del barco, como clavos o la hembra del timón. Otros son de uso cotidiano, como un cuchillo. Y otros, hallados en el fondo del barco, eran parte de la carga. Como unas planchuelas de hierro apiladas o varias azadas, que se traían para el trabajo agrícola", dice Mónica Valentini, del Centro de Arqueología Subacuática de la Universidad Nacional de Rosario.

Parte de los contenedores de cerámica en análisis también pueden haber pertenecido a la carga, pero otros eran del uso del barco y su tripulación. "Enviamos a analizar restos de algunas substancias. En un par de botijas encontramos brea, que se usaba para impermeabilizar el barco. En otras detectamos restos de sedimento con un resabio aceitoso, por lo que podrían haber contenido aceite. A algunas las encontramos con el corcho todavía puesto, pero estaban rotas. Y otras lo tenían metido para adentro y ya no tenían su contenido original", cuenta Valentini.

En los cuellos de muchas botijas se encontraron sellos, dibujados torpemente. Valentini cree que son marcas de propiedad, relacionadas con los talleres donde fueron fabricadas. También había marcas en los cuerpos de algunas vasijas, como cruces o líneas, que podrían haber sido dejadas por los artesanos.

El ministro de Cultura, Hernán Lombardi, ya confirmó que el Laboratorio quedará para la ciudad, para seguir investigando la arqueología urbana. Después de todo, Buenos Aires aún oculta un sinnúmero de secretos.

 

 

Fuente: 

Diarios Clarín y Perfil

Informacion Adicional: 

Sobre arqueología en la ciudad de Buenos Aires:  Daniel Schávelzon - Arqueología de Buenos Aires. Emecé, Buenos Aires, 1999.

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