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tenía 84 años

Murió el historiador Félix Luna

El historiador y escritor Félix Luna falleció hoy a los 84 tras algunos meses de internación. Había sido distinguido el lunes último con el premio a la trayectoria otorgado por la Legislatura.

Durante el acto, la hija del escritor e historiador recordó la afición juvenil de su padre por la guitarra, su incursión en la poesía con los valores de la tierra y la creación de la Misa Criolla, con Ariel Ramírez.

 

Aunque muchos lo creían oriundo de La Rioja, la provincia de donde era su familia, Félix Luna había nacido en Buenos Aires, el 30 de septiembre de 1925. Sin embargo, supo aunar como pocos todas las pasiones y muchas de las virtudes de un argentino cabal. Por ello, resultarán escasas estas líneas para tratar de resumir una vida larga y fecunda, caracterizada por el hacer y el pensar en muchos y muy distintos ámbitos de nuestra realidad cultural y política.

Mañana con la edición de LA NACION , una semblanza de Félix Luna, por José Claudio Escribano
En 1951 se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires y muy pronto comenzó a publicar los primeros títulos de lo que iba a constituir una obra interesantísima e imprescindible, que transitó con igual calidad por temas de historia, ensayo, poesía, ficción y periodismo. Contemporáneamente desarrollaba una intensa actividad como funcionario público: entre 1956 y 1958, fue director de la Obra Social del Ministerio de Trabajo de la Nación; en 1958, consejero de la embajada argentina en Suiza y, entre 1959 y 1961, en la embajada argentina en Uruguay; desde 1962 a 1963, jefe de Gabinete de la cancillería, y, entre 1986 y 1989, Secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, en una gestión muy recordada por haber impulsado el Plan Cultural en barrios, con la consiguiente realización de numerosos conciertos al aire libre, tanto como temporadas teatrales, musicales, operísticas y de ballet, en verano, en espacios abiertos y en forma gratuita.

.En el ámbito universitario, se desempeñó como jefe de investigación del Instituto de Derecho Político Constitucional de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA, en 1956, y en esa misma facultad fue Director del Instituto de Extensión Universitaria. También ejerció la docencia en las universidades del Salvador y de Belgrano.

Pero su carrera "docente" propiamente dicha iba a desarrollarse de una manera novedosa y fuera de los ámbitos académicos. Porque fue a partir de la publicación de sus libros sobre historia argentina, y de la creación y dirección de la revista Todo es Historia -aparecida en 1967, continúa en la actualidad y ha influido decisivamente en la construcción de la historiografía argentina- que el nombre de Félix Luna estuvo indisolublemente ligado a una manera de contar, difundir e interpretar la historia y la vida de los argentinos no sólo atractiva, sino también caracterizada por la voluntad de objetividad y (sobre todo en sus últimas obras) búsqueda de un principio de entendimiento común. Esa visión lo llevó también a actuar en todos los ámbitos periodísticos de su época: fue colaborador de los diarios Clarín y LA NACION de Buenos Aires, y en revistas y otros diarios del interior; junto con el periodista Miguel Angel Merellano, realizó, entre 1977 y 1982, el programa de radio Hilando nuestra historia , y en 1983, estuvo en Canal 11, en el programa denominado Todo es Historia como su revista (que siguió después en ATC y, más tarde, en Canal 13). Por fin, junto al músico y compositor Ariel Ramírez escribió los versos para varias obras musicales, como la Misa Criolla , Cantata Sudamericana y Mujeres Argentinas , obra esta última que incluye las hoy famosísimas canciones "Alfonsina y el mar" y "Juana Azurduy", consagradas en la voz de la recientemente fallecida Mercedes Sosa.

Indudablemente fue con la publicación de sus casi treinta libros que creció su fama como historiador y escritor. Muy temprano, en 1954, hizo conocer Yrigoyen , la primera de sus biografías de presidentes argentinos, y, enseguida, obtuvo su primer premio, el de la Dirección Nacional de Cultura, en 1957, al mejor cuento costumbrista por "La fusilación". Después aparecieron Alvear, 1958; Diálogos con Frondizi , 1962; Los caudillos , 1966, y, en 1968, una de sus obras capitales, destinada a convertirse en best-seller , El 45 , que termina con este párrafo: "Pienso que daría diez años de la vida de Félix Luna a cambio de un solo día de Juan D. Perón. A cambio, por ejemplo, de aquella jornada de octubre, cuando se asomó a la Plaza de Mayo y recibió, en un bramido inolvidable, lo más limpio y hermoso que puede ambicionar un hombre con vocación política: el amor de su pueblo". Y ante la necesidad de definir por qué había elegido ese año, el propio Luna arriesgó una respuesta en una entrevista, en 1971: "Fue un año decisivo, y no solamente porque Perón haya llegado al poder e iniciado su hegemonía, sino porque el país entero decidió entonces adquirir un determinado estilo político y asumir una determinada conciencia. Ciertos valores cayeron para siempre y ciertos valores quedaron afirmados, también para siempre, en 1945".

Más tarde, Félix Luna publica Argentina de Perón a Lanusse , en 1973; De comicios y entreveros , y Conversaciones con José Luis Romero (ensayo histórico) , 1977, y Ortiz , en 1978. La década del 80 fue extraordinariamente prolífica: Conflictos y armonías en la historia argentina , 1980; Buenos Aires y el país, 1982 ; Golpes militares y salidas electorales , 1983; Perón y su tiempo (tres volúmenes) , 1984; La comunidad organizada , 1985; El Régimen exhausto , 1986, y la que sería otra de sus obras más conocidas y más reeditadas: Soy Roca , 1989. Otra vez, Luna buscó y logró con este libro una forma distinta de narración: a lo largo de 500 páginas es el presidente argentino el que, supuestamente poco tiempo antes de morir, cuenta su vida, tan ligada al destino de la República. La belleza de la prosa y la actualidad histórica del personaje hicieron de este libro otro gran best-seller , continuamente reeditado hasta la actualidad. En Sarmiento y sus fantasmas , 1997, y en Martín Aldama. Un soldado de la Independencia , 2001, Luna volvió a usar sabiamente la voz de sus personajes para lograr que la historia, sin importar su lejanía en el tiempo, se reactualizara hasta hacerse más comprensible para todos.

Finalmente, en los 90 también publicó, entre otros, Breve historia de los argentinos , 1993; Historia integral de los argentinos (10 tomos), 1994-1998; Diálogos con la Historia y la Política , 1996, en colaboración con Natalio Botana. En 2005, Encuentros a lo largo de mi vida , y en 2006, Revoluciones .

Distinguido con gran cantidad de premios -en 1994, obtuvo el Konex por el rubro "Biografías históricas"-, miembro de la Academia Nacional de la Historia, recibió además distinciones de los gobiernos de Francia, Perú y Brasil, y fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1996, quizás uno de los galardones que más lo haya emocionado.

Félix Luna ha sido una figura sobresaliente en la historiografía argentina contemporánea pero, y por sobre todo, un escritor y un ciudadano argentino comprometido profundamente con su tiempo y su país. Un buen ejemplo por seguir para aquellos a los cuales ahora les toca continuar con su tarea.

Palabras sobre la historia y sobre su vida

"He leído y frecuentado a los más importantes historiadores de la Argentina. Pero yo no diría que tuve un referente."
.

"No creo que sea muy cierto que hayan sido políticos los que escribieron historia. La historia se fue profesionalizando cada vez más. Yo he hecho mucha política también cuando joven. Después advertí que había que optar entre ser político o historiador, y opté por la historia."
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"Me pareció que [Perón] era un mitómano, que hacía su propia construcción con las cosas que él decía sin que sus certezas estuvieran fundamentadas en nada racional."
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"Creo que he sido buen marido. A mi mujer la quiero mucho, la he acompañado siempre, no he puesto obstáculos en su carrera, una carrera importante como anticuaria. Hay aspectos que tal vez me reprocho, pero son míos; ella también me los reprocha."
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"Escucho mucho Mozart, algo de Beethoven, a Django Reinhardt y a Feliciano Brunelli (se ríe). Sí, todo."

 

OBITUARIO
Félix Luna, divulgador de la historia de Argentina
Fue torturado por policías en tiempos del peronismo
Fue el argentino que, con una prosa atractiva, difundió por primera vez en forma masiva la historia de su país. Se llamó Félix Luna y murió ayer en su ciudad natal, Buenos Aires, a los 84 años, después de una enfermedad por la que lo habían ingresado hace meses. Entre los historiadores, colectivo en el que tuvo admiradores y detractores, destacan dos de sus obras: El 45, que cuenta la movilización popular que coronó como líder a Juan Domingo Perón el 17 de octubre de 1945, y Soy Roca, en el que usa recursos de ficción para relatar en primera persona la vida del polémico presidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904).

Félix Blas Luna había nacido el 30 de septiembre de 1925 en el seno de una familia que estaba enrolada en el radicalismo. Su tío, Pelagio Luna, había sido vicepresidente del primer Gobierno democrático de Argentina, el del radical Hipólito Yrigoyen (1916-1922). Luna se graduó en Derecho en la Universidad de Buenos Aires en 1951, pero eligió la profesión de historiador. Como tal fue catedrático de esa universidad y de otras dos: la del Salvador y la de Belgrano. Pero Luna no se hizo famoso en los claustros académicos, sino como divulgador de la historia entre generaciones de argentinos.

Folclorista
También se destacó como compositor del folclore local: escribió junto al músico Ariel Ramírez los versos de las obras Misa criolla, Cantata sudamericana y Mujeres argentinas, que incluye las canciones Alfonsina y el mar, que dedicó a la poetisa Alfonsina Storni, y Juana Azurduy, que evoca a aquella mujer que combatió en el Ejército argentino en su lucha por independizarse de España, a principios del siglo XIX.

Luna escribió más de 25 libros y la mayoría fueron best sellers. En 1954, cuando faltaba un año para que un golpe militar derribara a Perón, escribió Yrigoyen. Luna denunció que fue torturado en un destacamento policial en tiempos del peronismo. Entre 1956 y 1958, durante la dictadura de Pedro Aramburu, dirigió la obra social del Ministerio de Trabajo. En 1957 ganó un premio estatal por un cuento costumbrista, La fusilación, y publicó Diálogos con Frondizi, el líder de una de las dos vertientes en que se había dividido la Unión Cívica Radical, el desarrollismo. En el Gobierno de Frondizi (1958-1982) fue consejero en las embajadas argentinas en Suiza y Uruguay y jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En 1967, en plena dictadura militar de Juan Carlos Onganía, fundó la revista Todo es historia, que se ha venido publicando desde entonces. "Pensé que una revista de historia suplía de alguna manera las inquietudes de la gente que tenía curiosidades políticas", dijo Luna. Su revista ha sido clave para la historiografía argentina, incluso para el surgimiento del actual revisionismo que Luna criticó en sus últimos años de vida. "No se puede juzgar a un inquisidor del siglo XVI con los criterios de hoy, pero comprendiendo el contexto de la época, el poder de la religión como herramienta política, uno entiende, no justifica, pero entiende", reflexionaba Luna. En 1968 publicó uno de sus éxitos, El 45.

Luna siguió escribiendo libros y artículos en diversos periódicos hasta que entre 1977 y 1982, otra vez en tiempos de militares, condujo un programa de radio y a partir de 1983, con el regreso de la democracia, tuvo su espacio en televisión. Desde 1986 hasta 1989, en el Gobierno del radical Raúl Alfonsín, fue secretario de Cultura de Buenos Aires y, como tal, popularizó los conciertos gratuitos al aire libre. Aquélla fue su última incursión en la política.

En 1989 publicó otro de sus grandes éxitos: Soy Roca, la biografía de un presidente constitucional que comandó una cruzada militar a la Patagonia para "limpiarla de indios". Luna se opuso al revisionismo que cuestiona la figura de Roca. "No hubo ningún plan distinto al que Roca propuso respecto de los indígenas. Nadie propuso mandar maestros, curas, ni dijo 'hagamos escuelas'. En ese tiempo se creía que había razas inferiores, que el progreso tenía un costo y que ese costo había que pagarlo", decía el historiador. Luna recibió distinciones no sólo en Argentina sino también de los Gobiernos de Francia, Brasil y Chile.

 

 

Fuente: 

Diario La Nación 5/11/09

Diario El País - 6/11/09

Informacion Adicional: 

Publicaciones de Félix Luna:

Yrigoyen; 1954
La fusilación; 1957
Alvear; 1958
Diálogos con Frondizi; 1962
Los caudillos; 1966
El 45; 1968
Argentina: de Perón a Lanusse; 1973
De comicios y entreveros; 1977
Conversaciones con José Luis Romero (ensayo histórico); 1977
Ortiz; 1978
Conflictos y armonías en la historia argentina; 1980
Buenos Aires y el país; 1982
Golpes militares y salidas electorales; 1983
Perón y su tiempo (3 volúmenes); 1984
La comunidad organizada; 1985
El Régimen exhausto; 1986
Soy Roca; 1989
Breve historia de los argentinos; 1993
Historia Integral de los Argentinos (10 tomos); 1994-1998
Diálogos con la Historia y la Política; 1996
Sarmiento y sus fantasmas; 1997
Fracturas y Continuidades en la Historia Argentina; 2000
Martín Aldama. Un Soldado de la Independencia; 2001
Encuentros a lo Largo de mi Vida; 2005
1925, Historia de un Año sin Historia; 2005
Revoluciones; 2006
Breve historia de los argentinos; 2006. Edición aumentada y revisada por el autor.
 

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