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ejercicio de arqueología visual

A partir de fotos antiguas, analizan la cultura de pueblos fueguinos

Dos investigadoras del Conicet y la Universidad de Buenos Aires estudiaron 1131 imágenes de 40 fotógrafos.

De los Shelk´nam, los Yamana y los Alakaluf, las tres sociedades nativas que vivieron en la región más austral del mundo, queda, además de los restos arqueológicos, de las crónicas de europeos y de los testimonios de algunos descendientes, un valioso material constituido por fotos tomadas desde el siglo XIX.

Teniendo en cuenta todo el conocimiento que podía generar ese material visual, la doctora en arqueología Dánae Fiore, investigadora del Conicet y docente de la UBA, y la licenciada en arqueología María Lydia Varela, también de la UBA, tuvieron una idea original: estudiar desde un punto de vista científico un total de 1131 fotos de los tres pueblos fueguinos -obtenidas principalmente entre 1882 y 1930- como si se tratase de artefactos arqueológicos.

Partiendo de la idea de que esas imágenes -en las que aparecen cuatro mil Shelk´nam, Yamana y Alakaluf- podían arrojar conocimiento sobre representaciones y prejuicios de los fotógrafos, como también datos sobre las pautas culturales de esos pueblos originarios, Fiore y Varela hicieron un análisis estadístico de una gran cantidad de datos que incluían características de los individuos (género y edad, entre otros), objetos manipulados, ornamentos y vestimentas usados. Los resultados de la investigación se publican en el libro Memorias de papel (Editorial Dunken).

Alakalufes.

"Al sistematizar la información en una base de datos pudimos establecer con claridad diferencias entre los tres pueblos fueguinos, como también descifrar los prejuicios de los fotógrafos", señala Fiore. Y agrega: "Los fotógrafos incluían a viajeros que fueron por motivos científicos, por ejemplo una expedición científica francesa que de 1882 a 1883 fue a Tierra del Fuego para realizar análisis meteorológicos, de geología y de etnografía. Hubo también fotógrafos que fueron con un objetivo antropológico, como el caso del sacerdote Martín Gusinde (1886-1969), que realizó la etnografía más completa que se conoce hasta hoy sobre los pueblos fueguinos".

Asimismo, la investigadora relata que los salesianos les sacaban fotos para mostrar el modo en que "supuestamente los civilizaban, sacándolos de lo que ellos consideraban miseria. En algunos casos los salvaban de la muerte, pero al costo de someterlos a un nuevo conjunto de pautas culturales".

El espíritu de una comunidad

Durante el análisis arqueológico de las fotos, las investigadoras observaron un gran número de pautas culturales indígenas.

"Por ejemplo el uso del arco y las flechas estaba reservado a los hombres Shelk´nam. Por otra parte, las imágenes confirman que las mujeres Shelk´nam aparecen desempeñando otra tarea esencial para la vida, que era la de transportar las chozas constituidas de postes y de cueros. Una vez enrolladas, las llevaban en sus espaldas", relata Fiore.

Otro dato revelador que marca una diferencia entre algunos de los pueblos fueguinos surgió a raíz de lo sucedido a Martín Gusinde cuando intentó sacarles una foto a los hombres Shelk´nam mientras se pintaban y ponían máscaras para convertirse en espíritus en la ceremonia de Hain. Este rito marcaba el pasaje de los niños a la adultez. "Antes de que Gusinde pudiera usar su cámara, fue atacado porque los hombres Shelk´nam no querían que su secreto, su tradición, fuera develado. Las mujeres y los niños pensaban que los espíritus eran de verdad y les temían, y los hombres querían mantener ese control social. En cambio, coincidiendo con su estructura social más igualitaria entre géneros, los Yamana eran más flexibles, ya que permitieron que Gusinde les sacara una foto mientras se pintaban y ponían las máscaras."

Además de conocer detalles de la vida de los pueblos fueguinos, la investigación muestra cómo en las imágenes se reflejan una multiplicidad de intenciones y representaciones de los fotógrafos.

Estudiar foto por foto e interpretar sus imágenes empleando diversas fuentes de información les llevó a Fiore y a Varela siete años de trabajo. "Fue un esfuerzo enorme que terminó generando una gran cantidad de conocimiento, pero también surgieron nuevos interrogantes que serán el punto de partida de futuras investigaciones", concluyó Fiore.

Instituto Leloir y Agencia CyTA

 

Fuente: 

Diario La Nación 26/7/2010

Informacion Adicional: 

Los Ona:
Los SELK'NAM (llamados ONA por los Yámana) llegaron a la Isla Grande de Tierra del Fuego (KARUKINKA: "la última tierra de la gente") desde el Norte, no se sabe exactamente cuando, aunque en el Norte de la isla hay restos culturales de hasta 10.400 años de antigüedad. La organización social comprendía grupos de familias emparentadas que habitaban territorios propios (HARUWEN), a través de los cuales se desplazaban en busca de alimento.
Los grupos solían reunirse cuando la caza abundaba en los meses cálidos y dispersarse en el invierno. Eran motivo de reunión también la presencia de alguna ballena varada o la realización de ceremonias, que los congregaba en gran número.
No reconocían un jefe permanente, pero mantenían jerarquías bien establecidas: LOS CHAMANES (XO'ON) médicos-hechizeros; LOS SABIOS (LAILUKA) depositarios de la tradición mitológica; LOS GUERREROS (K'MAL) a quienes se respetaba por su edad madura y sus consejos respaldados por la experiencia.
El arma fundamental era el arco de madera de ñire, lenga o maiten y la flecha con punta de piedra. Utilizaban distintos tipos de roca para construir puntas de lanza, flecha, cuchillos y raspadores. Tambien confeccionaban algunos arpones con hueso o madera.
Las viviendas eran las propias de los pueblos nómadas: un para viento o carpa transportable, de uso corriente y la choza de forma cónica, construída con troncos y ramas, para protegerse en invierno.
La vestimenta la realizaban con pieles de guanaco, zorros y cururos. Consistía en un manto o capa con el pelo hacia afuera, usaban taparrabo y se calzaban con mocasines de cuero (JANNI).
En la religión Selk'nam existía un ser llamado TEMANKEL y un servidor o ministro KENOS creador de las cosas del mundo. A estos les siguen los espíritus relacionados con el HAIN y los muertos.
El HAIN era la principal ceremonia de los Selk'nam, más que un rito de iniciación para los adolescentes varones, se trataba de una prolongada experiencia educativa, basada sobre la creencia de que antiguamente las mujeres tenían completo predominio en la sociedad humana, pasando luego este predominio a los hombres. La ceremonia del HAIN mantiene y justifica la hegemonía masculina.
Para esta ceremonia se construía una Choza, que albergaba a los novicios o KLOKETEN y convocaba a los Espíritus.
Atemorizado por la presencia de Shoort (Espíritu) el joven era instruído en el origen del mundo, los misterios de la naturaleza y adiestrado intensamente para la caza y la supervivencia.
Los Espíritus eran "actores" disfrazados para ocultar su identidad, pero de algún modo se sentían poseídos por los espíritus que ellos creían sobrenaturales, esto se aprecia en el trato dado a las máscaras, como objeto de poder y a la pintura y adornos corporales.

Los Yamana

Desde hace alrededor de 8000 años quedan huellas de ocupación permanente del archipiélago por parte de los YAMANA ("gente") como se llamaban a sí mismos, YAGANES fue el nombre que le dieron los ingleses.
Ocupaban la costa meridional de Tierra del Fuego y todas las islas del archipiélago del Cabo de Hornos y su núcleo más denso se concentró en el Canal de Beagle.
La sociedad Yámana estaba compuesta por grupos de pocas familias aisladas, entre las que los ancianos y hechiceros ejercían gran influencia.
Eran buenos artesanos que supieron adaptarse al suelo y al clima que habitaron.Practicaban la cestería y el escaso instrumental que utilizaban lo construían con madera, hueso, valvas y piedras.
La preocupación vital del indio giraba en torno al alimento necesario, esto constituía el único y efectivo trabajo. Para alimentarse dependían en gran parte de los lobos marinos y aprovechaban las ballenas que enfermas o cansadas se acercaban a la costa empujadas por las olas. Entre las aves que abundaban en la región, prefirieron a los pingüinos, cormoranes y gansos marinos y completaban su dieta recogiendo huevos, bayas y hongos.
Los continuos viajes en busca de alimentos eran imprescindibles, lo que implicaba que pasaran gran parte del tiempo navegando, usaban la canoa para pescar y trasladarse a lo largo de la orilla o de una isla a otra.
Construían el bote, ANAN, con tres trozos de corteza de árbol (lenga), cosidas entre sí con tientos de tendón o barbas de ballena. Obligados a viajar continuamente debieron simplificar su vivienda (URKUJ) ya que sólo constituía un abrigo pasajero. Existían dos tipos de construcciones: una en forma de cúpula, recubierta con pasto, musgo, barro o cuero, para protegerse de la humedad en los bosques y otra confeccionada sólo con ramas y de forma cónica, para los lugares abiertos y secos.
Pese al rigor del clima de la zona, los aborígenes usaban escasa vestimenta. La prenda esencial era una capa corta que les cubría la espalda. Usaban taparrabo y se untaban permanentemente el cuerpo con aceite de pescado y grasa de animales marinos para protegerse la piel de la acción del clima.
Los ritos de iniciación de la pubertad de varones y mujeres, eran de importancia fundamental, y constituían algo sagrado y obligatorio, accesible sólo a los miembros de la tribu. Además de significar un adiestramiento y una severa educación para los jóvenes, era una celebración que los adultos disfrutaban especialmente. Tenía un enorme significado para la supervivencia del orden social, ya que en esta ceremonia los jóvenes adquirían todos los derechos del adulto, entre ellos el de casarse y formar una nueva familia. Más adelante, los varones recibían una formación especial que abarcaba la totalidad del patrimonio espiritual e imaginativo de la tribu. Ello se lograba a través del KINA, ceremonia secreta mediante la cual los hombres aspiraban a recordar a las mujeres su superioridad sobre ellas. El KINA, basado en la utilización de disfraces y la dramatización de las creencias y mitos de la tribu, era similar a la ceremonia del HAIN que celebraban los ONAS o SELK'NAM de Tierra del Fuego.

Los alacalufes

El pueblo conocido como kaweshkar o alacalufes se ubicó al sur de los chonos y hasta el Estrecho de Magallanes. Ellos se denominaban kaweshkar, que quiere decir "hombre", un gentilicio que los identificaba como miembros del grupo que navegaba en aquellos sectores.
Los kaweshkar eran nómades del mar. Permanentemente navegaban entre canales y fiordos, serpenteando las islas, que en la práctica eran inhabitables por su abundante vegetación, que dificultaba su acceso. Construían sus embarcaciones con cortezas de árboles, que luego amarraban a una estructura de palos, convirtiéndose en su hogar en el mar, siendo lo suficientemente amplias como para trasladar a una familia nuclear conformada por el marido, una o dos esposas, un par de hijos y un perro doméstico.
La canoa era un espacio femenino. Aunque en su construcción colaboraban hombres, era la mujer quien se preocupaba de remar. Los hijos eran los encargados de mantener la fogata encendida, la cual se posaba sobre una capa de musgos y ardía en uno de los extremos de la embarcación, protegida por un toldo de cuero. El fuego les permitía calentar sus alimentos (la mayoría de ellos obtenidos del mar), abrir los moluscos, servir como fuente de calor y como señal para evitar que dos canoas chocaran.
Al amanecer, la mujer remaba hacia los roqueríos, donde dejaba a su esposo e hijos varones pescando y cazando todo el día. Mientras tanto, ella dirigía la canoa hacia aguas bajas, donde buceaba o mariscaba con un canasto colgado del cuello, para extraer langostas y erizos. Esta tarea era exclusivamente femenina, ya que a pesar de su cercanía al mar, los hombres no sabían nadar, y si la embarcación llegaba a volcar, ellos morían ahogados. Antes del anochecer, la mujer remaba nuevamente hacia donde estaban su marido y sus hijos, para recogerlos, comer y pasar la noche en la canoa.
Para protegerse del frío, también cubrían sus cuerpos con grasa de lobo marino, lo que explica por qué prácticamente no utilizaban ropa.
 
  
 
 
 

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