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Tucumán

Preocupa el deterioro histórico de Tucumán

El arquitecto Ricardo Viola afirma que está descuidado el patrimonio histórico de la ciudad de San Miguel de Tucumán y alienta la preservación del Paseo 9 de Julio.

-¿Por qué se deterioró tanto la ciudad?
-Yo lo atribuyo a la capacidad económica que tuvo en algún momento la provincia, y a esa característica del tucumano de renovarse constantemente. Cuando uno tiene poca plata, mantiene lo que tiene, lo arregla. Cuando uno tiene mucha plata, gasta; a veces, con buen criterio; a veces, no. Sabemos que la Generación del 80 ha podido hacer cosas importantísimas, a expensas de la floreciente industria azucarera y de la capacidad cultural de los hombres de esa generación. Después vino la debacle, que comienza con el cierre de los ingenios. Muchos emigraron a Buenos Aires, pero otros se fueron a la periferia, y la ciudad no estaba preparada para dar contención a esa masa. Eso ha provocado un quiebre, un desfasaje de la ciudad, que no se ha podido acomodar a esa demanda. Por otro lado, están las malas copias que se han hecho de otros códigos de edificación, para ser aplicadas en la nuestra. Se han copiado códigos modernos, como el de Buenos Aires, para implementarlo en una ciudad que no estaba preparada para eso.

-Pero esa modernización había empezado antes de los 60, en 1920...
-Sí, pero uno podía hablar de una ciudad a la italiana, con un par de casas, el Jockey, la casa de Gobierno y la casa de Apás, Y punto. Pero la ciudad era armónica. Entonces, la ciudad todavía tenía capacidad para absorber todos esos cambios que se van dando. Porque en ese caso se cambia casa por casa. Distinto es decir "cambio casa por edificio en altura", lo que va provocando una fractura. El hecho de ir empezando a trabajar sobre una centralidad que padecemos hasta el día de hoy y con  un código de edificación que me está diciendo "levantemos en altura", es negar la historia de la ciudad misma.

-¿En qué sentido?
-En que esta cuadrícula ha sido pensada para carretas, para mujeres con miriñaque, este es el tejido urbano heredado. Hoy estamos hablando del tucumano maleducado con las señales de tránsito, del tucumano prepotente; son todas consecuencias de una causa primera que genera todo lo demás, que es la centralidad, tanto en cuanto a edificaciones en altura en un lugar que en el que no están previstas, como en otras, funciones administrativas. Para tener una visión esperanzadora, digamos: "padecemos porque esto no soporta más". Algo así como una medida de no innovar. De modo contrario, vamos a terminar como Buenos Aires, donde, para que la gente pueda circular, construyen autopistas en altura, cosas dislocadas, porque no han resuelto la cuestión de la descentralización.

- ¿Por qué no se dan esos cambios en Tucumán?
- Porque no ha habido decisión política. En ese sentido nos ganó Salta. Ahí se preguntaron: ¿cuál es la gran obra pública que hay que hacer? El Grand Bourg (un complejo administrativo en el que está la sede de la Casa de Gobierno, y que está alejado del centro). Y se hace. Y la ciudad funciona armónicamente, y la gente puede disfrutarla con tranquilidad.

-Nosotros miramos a Salta con envidia. Pero ¿se puede reclamar que seamos como Salta, si los procesos de modernización  que vivieron fueron tan diferentes?
-Por eso, esa fuerza y pujanza que tenía el tucumano, de ser innovador, contestatario, moderno, eso es lo que debería haber llevado las cosas hacia otro lado. A nadie, en Salta, se le hubiera ocurrido voltear el Buen Gusto para levantar allí una casa de electrodomésticos. Y hay algo que mucha gente no sabe: que Salta es lo que es gracias al Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura. Fueron los arquitectos Nicolini, Paolasso, los que hace varias décadas hicieron el plan de preservación del centro Histórico de Salta, regulando altura de edificación, uso del suelo, ordenamiento de tránsito. Y había una comisión en el seno de la municipalidad que velaba porque no se hicieran excepciones al Código. Y los salteños aceptaron, porque son más permeables.

-Usted ha trabajado en el relevamiento patrimonial de la ciudad de Tucumán ¿qué rincones ocultos de la ciudad le mostraría a un turista, o, inclusive, a un vecino?
-Habría que exaltar los aspectos patrimoniales de la tríada Casa Histórica, la Plaza, como corazón cívico, como cualquier plaza latinoamericana, y el parque 9 de Julio, que todavía está sin explotar. Y después, vivimos repitiendo que somos yunga, que hay una gran biodiversidad. Sin embargo a eso no lo tenemos todavía desarrollado. Creo que hay que consolidar esos circuitos.

-¿Cómo?
-Con obra, con infraestructura. Yo soy partidario de que primero hay que desarrollar la obra, y después hacer promoción. De otro modo, el visitante se siente engañado.

-¿Qué circuitos se podría llegar a desarrollar en la yunga?
-Por ejemplo, en Villa Nougués hay que hacer un trabajo muy fuerte para explotar todo ese potencial. Hay que trabajar con el privado para convencerlo de que el turismo no es un agente contaminante, sino que cada casa, cada lugar, puede ser, en sí, un gran producto turístico. En San Javier lo único que se ha hecho ha sido venderles terrenos a privados, además del Cristo y la hostería. San Javier tiene valores paisajísticos muy fuertes y lo que faltan son servicios.

-¿Qué productos turísticos osados observa usted que se podrían hacer en el área de las yungas?
-No son osados, y están en proceso de desarrollo. Por ejemplo, el canopy (paseo por el dosel de los árboles, por un sistema de cables), o reflotar el funicular. Se van a hacer, como se está reflotando la aerosilla de El Cadillal. Hay toda una infraestructura que se ha ido degradando, y que hay que rescatar. La Primera confitería, por ejemplo, está incluida en la lista de patrimonio, de modo que la Comisión será, en parte, la que determine cuáles son las vías a seguir allí. Lo que pasa es que la actividad privada retacea la inversión.

-¿Hay alguna comuna o pueblo que esté oculto, y al que valga la pena descubrir?:
-Hay lugares como Medinas, que tiene un potencial muy fuerte para el turismo cultural e histórico. En realidad, ahora hay un proyecto que puede resultar un incentivo bastante interesante, que es el corredor Catamarca-Tucumán, que está financiado desde Turismo de la Nación y que van a posibilitar el surgimiento de algunos  emprendimientos, tales como embarcaderos, o fábricas de artesanías, de dulces, agencias de turismo o equipamiento para turismo ecológico.

-Usted ha investigado en forma especial el patrimonio del Parque 9 de Julio…
-Es una joya en potencia, afortunadamente en estos últimos tiempos la municipalidad lo está poniendo en valor. Le faltarán algunas cosas, que es el caso de las estatuas del parque. Ya nos hemos constituido en una Asociación mundial de conservación de estatuas de fundición en hierro.  No hay muchas colecciones en el mundo, Tucumán tiene la suerte de tener una colección de estatuas en un espacio reducido. De las 40 iniciales ahora quedaron 22. Son de la época del gobernador Campero. La comisión administradora del parque, que era un ente autárquico, las traía de Europa. Eran calcos famosos del romanticismo, de la época clásica, en hierro y en mármol. Pero, si bien están puestas, les está faltando la interpretación del patrimonio. Esa tarea es una especie de ciencia novedosa que permite que uno, como público, se sienta partícipe y se conmueva ante una puesta en escena y ante una presentación conmovedora de las estatuas. Se puede trabajar desde la señalética con una estandarización, y habría que protegerlas un poco más para recuperarlas del robo hormiga que vino pasando año tras año. Y recuperar algunas que están maltrechas, en el taller de Restauración del parque 9 de julio, así como algunas que muestran deterioro y que están expuestas en el sitio. Ahora estoy trabajando para un libro sobre el arte metalúrgico en la Argentina y para un grupo de la UBA, Monumenta; estamos inventariando todas las estatuas del país. Entre tanta documentación hemos encontrado postales antiquísimas que nos muestran en sus sitios exactos, y algunos planos con la ubicación de entonces. Hay algunas que no figuran en el listado de la gobernación de Campero, y que estaban puestas en el parque.

-¿Cuándo habrán desaparecido?
-Es la gran investigación que resta hacer. Algunas están en casas de subastas.

-¿Por qué no hubo expresiones del mestizaje?
-Esa generación quería mostrar que pertenecíamos a una cultura universal. Fueron los primeros ornamentos que se instalaron en espacios públicos, siguiendo el furor que había en Francia, en Inglaterra. Tanto hablamos de la fuente de la plaza Independencia, pero nadie tiene idea de que esa fuente es una fundición inglesa valiosísima. Me pregunto dónde ha ido a parar la otra fuente que había en la plaza y los dos quioscos, que tenían una columnata circular de hierro fundido y techo de vidrio. Nadie sabe qué intendente ha sacado a esa fuente. Como la piedra de Hamburgo que tenía toda la plaza, y de la cual quedaban sólo algunos reductos. Eso merece otra gran investigación en profundidad.

Perfil
Arquitecto, graduado en la Facultad de AyU de la UNT. Autor de numerosos proyectos urbanos, escritos y libros que tienden a la salvaguarda, valoración, acrecentamiento y difusión del patrimonio urbano, arquitectónico y cultural de Tucumán, como así también de la promoción y desarrollo del turismo.
 

Fuente: 

Diario La Gaceta - Juan Pablo Sánchez Noli

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