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rincon gaucho

Rastros de historia en San Miguel del Monte

El rancho levantado por Juan Manuel de Rosas, centro agrícola para su tiempo, resiste allí el paso de los años.

Fue lento y duro el avance de los españoles sobre la pampa hacia el sur de la incipiente Buenos Aires. Allá, en cercanías del Salado, la situación era siempre de riesgo, pues los malones asolaban las estancias desde que éstas comenzaron a surgir, a comienzos del siglo XVIII.

Para dificultar los arreos de ganado, en 1760, el rey aprobó el despliegue de guardias militares más allá de la originaria línea de fortines. Pero sólo en 1776 el gobernador Vértiz dio cumplimiento a la ordenanza y dispuso la construcción de cinco puestos de avanzada que fueron matriz de actuales poblaciones.

El teniente coronel Francisco Juan Betvezé estableció el fortín de la Guardia de San Miguel del Monte Gárgano, nombre dado por el cerro napolitano en que San Miguel se apareció para señalar una gruta con forma de iglesia, más tarde convertida en lugar de peregrinación. En 1778 amparaba un pequeño caserío sobre la orilla norte, cerca de la boca del arroyo Totoral. La población era de ocho familias, pero otras se sumaron pronto y el 18 de noviembre de 1789 se informaba al virrey la construcción de una capilla: esa fecha sirve hoy para memorar la fundación de San Miguel del Monte.

En 1820, los socios Juan Manuel de Rosas, Juan Nepomuceno Terrero y los hermanos Luis y Manuel Dorrego, compraron a don Julián del Molino Torres la estancia Los Cerrillos, situada a pocos kilómetros de allí, verdadero fuerte, además, protegido por fosos y cañones. Allí levantó Rosas su rancho famoso y dio vida a un importante centro ganadero y agrícola, dotado nada menos que con 60 arados.

Rosas era meticuloso y quiso que hubiera una policía de campaña; ese mismo año con más de cien de sus peones y los de varios estancieros más creó un cuerpo de milicianos que se conocería como "Los Colorados del Monte". De todo eso hoy quedan dos presencias: una es ese escuadrón reaparecido en Monte como formación simbólica en 1979 y al que en 1994 se admitió como guardia de honor del gobernador de la provincia. La otra, ese célebre rancho de Rosas, único exponente en pie de sus pertenencias, cuidado durante más de un siglo por la familia Bemberg, que había llegado a ser propietaria de Los Cerrillos. Es una típica construcción bonaerense de su época; el techo consta de un entramado tipo bambú, con espadaña y atado con tientos de cuero de potro. Tiene paredes de barro y paja, de unos 45 cm de espesor y la planta es de tipo "chorizo", con cuatro habitaciones sucesivas.

Luego de un acuerdo con Otto Bemberg para remover la edificación, en 1987 se la trasladó los 30 kilómetros que distaban de Monte y se la emplazó en el solar que ocupó la primitiva Guardia, en la intersección de las calles Belgrano y Rosas. El edificio fue extraído de cuajo y asentado sobre tres vigas de concreto de 25 metros de largo y ocho cruzadas de 8 metros; para el traslado usaron un carretón de 120 ruedas, sobre el que se lo puso con criques hidráulicos: fue el primer traslado de una construcción de adobe hecho en América del Sur.

Por Silvia Long-Ohni

 

Fuente: 

Diario La Nación 14/5/2011

Informacion Adicional: 

Los Colorados del Monte:

El jinete usa chuleta a lo federal, viste gorro de manga, camisa y chiripá de bayeta colorados, el calzoncillo es blanco, las botas de potro, despuntadas y las espuelas de plata. Su armadura es el sable, la lanza enastada en tacuara con borla roja y las boleadoras atadas a la cintura.

El caballo, enjaezado con cabezada de plata con riendas de cuero sin curtir, sólo sobadas con bombas y pasadores del mismo metal, luce la frentera federal y en la cola un moño rojo llamado colera; su recado es el común usado en el campo en aquella época.

El soldado del Quinto Regimiento de Caballería creado por Rosas, no necesita más presentación que la de su uniforme, su caballo y su nombre: Los Colorados del Monte, para que un sinnúmero de adjetivos y anécdotas se hagan presentes para describirlo. Este cuerpo de milicianos fue formado y sostenido por Rosas, primero para preservar sus bienes y luego para actuar cuando el orden y la ley se vieran amenazados.

Los Colorados del Monte, ligados por su nombre con el sitio que los vio crecer, estuvieron presentes en cada hora decisiva que vivió el país. En junio de 1820 salen a defender a Buenos Aires contra el alzamiento del coronel Pagola; en agosto tienen la participación más decisiva en la lucha donde son vencidas las fuerzas de Ramírez y López en Pavón. Vuelven a combatir en Buenos Aires el 5 de octubre en la célebre jornada en la que liberan a la ciudad de los amontados restableciendo el orden. Por la disciplina mostrada en estas intervenciones se ganan el reconocimiento y respeto de toda la ciudad. La población los aplaude. El periodismo (a través de Fray Francisco de Paula Castañera).

Con el alzamiento de Lavalle en diciembre de 1828, llega el momento de una nueva intervención de los Colorados en las cuestiones nacionales; pelean en Navarro, en Pergamino, en San Miguel del Monte, en Las Vizcacheras, en Puente de Márquez y otra vez auxiliando a Buenos Aires.

Como locales y con todo el apoyo de su pueblo, la gente de San Miguel del Monte, son la columna vertebral de la expedición al desierto en 1833. llegará 1839 y su actuación en Chascomús contra la revolución de los Libres del Sud. Después serán Santa Fe, Córdoba y La Vuelta de Obligado. En todas estas acciones Los Colorados del Monte estuvieron junto a su jefe y creador, cayendo junto a él cuando fue vencido el 3 de febrero de 1852 en Caseros.
En más de 20 años de existencia, este cuerpo militar contó con verdaderos talleres de maestranza que trabajaban el cuero para aprovisionarlo de los elementos para la tropa y los aperos para la caballada; también se fabricaron mahorras, regatones, lanzas, estribos, espuelas y el vestuario mismo.

Las instrucciones que el Carancho González transmitía y cumplía muestran el cuidado que Rosas esperaba que se tuviera en la elección de la caballada.
San Miguel del Monte fue sede del cuartel militar de un ejército regular de la provincia de Buenos Aires: Los Colorados del Monte, aunque una vez dejados sus uniformes debieran vigilar sus campos, sembrar su trigo y cuidar sus animales.

En 1979 (159 años después de su primera aparición pública), este escuadrón reaparece en Monte con una formación simbólica creada el 18 de noviembre. En mayo de 1994 se presenta en el Senado de la Nación un proyecto para autorizar a la provincia de Buenos Aires la creación de una Guardia de Honor para el Gobernador, formada por los Colorados del Monte en homenaje a la labor cumplida en la historia provincial. Sus miembros debían ser preferentemente nativos residentes en el partido de Monte.

En los últimos años, el cuerpo simbólico de Los Colorados del Monte ha participado tanto en Monte como en la ciudad de Buenos Aires de actos recordatorios en memoria de su creador Juan Manuel de Rosas, acompañando el arribo de sus restos al cementerio de la Recoleta o en la inauguración del monumento al Restaurador en 1999.

Fuente: Monte cuna de Rosas, 220 años con historia

 
 

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