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Revelan que Franco conocía los crímenes de Auschwitz

Un diplomático le había informado sobre el centro de exterminio, pero él lo ocultó.

Francisco Franco con Adolfo Hitler

Un diplomático español, Angel San Briz, que en 1944 estaba destinado en Budapest (Hungría) envió en agosto de 1944 un informe muy amplio a la cancillería española sobre el asesinato en masa de judíos en Auschwitz, el más vasto campo de exterminio nazi. El informe ha sido publicado ayer con gran despliegue por el diario El País que informa sobre un sello en la portada que advertía "NO MOSTRAR". Esta orden se cumplió estrictamente.

El joven diplomático español llegó a Budapest cuando Adolf Eichmann organizaba desde la capital húngara el exterminio de los judíos. Angel San Briz pronto se sumó a la tarea de otros diplomáticos que intentaban salvar a cuantos judíos pudieran de lo que ya se sospechaba como una muerte segura. Fue entonces cuando dos jóvenes eslovacos que habían escapado de Auschwitz, Rudolf Vrba y Alfred Wetzel (que llevaban tatuados los números 44.070 y 29.162) escribieron un largo informe lleno de detalles y datos concretos sobre los dos años que habían pasado en el campo de exterminio.

El campo de exterminio de Auschwitz

Allí estaban explicadas todas las atrocidades de lo que después se conoció como el Holocausto, incluidas las inyecciones de fenol en el corazón de los enfermos para matarlos en un instante, las cámaras de gas y los hornos crematorios.

El español envío un resumen del informe al ministro de Relaciones Exteriores, José Félix de Lesterica, quien seguramente puso a Francisco Franco en conocimiento de su contenido. El dictador estaba muy preocupado por las informaciones que circulaban en la diplomacia y los servicios de inteligencia sobre la gigantesca matanza nazi. Los acontecimientos en 1944 ya no dejaban ninguna duda de que los aliados de Franco, Hitler y Mussolini (quien había sido derrocado en Italia), perderían la guerra y vendría el momento del ajuste de cuentas a los criminales de guerra.

Franco había adherido al Pacto de Acero en donde se estipulaba que los enemigos de Alemania eran los de España. Según el historiador alemán Bernd Rother, autor de "Franco y el Holocausto", el informe de San Briz "demuestra que Franco conocía con exactitud el tamaño de la matanza. No admite dudas".

Angel San Briz era una persona excepcional, muy religiosa, que además de denunciar el Holocausto con detalles muy concretos que eran desconocidos, salvó a 5.200 judíos húngaros de la muerte firmando visas para que pudieran entrar en España como sefardíes, o sea de origen español.

Los judíos encontraban refugio en once edificios donde San Briz colocaba carteles que decían: "Anexo a la legación española. Edificio extraterritorial". Los miembros de la embajada española organizaban el abastecimiento de comida y cuidado de la higiene de los millares de judíos que esperaban el momento de salir para España. San Briz estaba autorizado a expedir solo 200 pasaportes para judíos sefardíes pero tramitó millares, lo mismo que salvoconductos siempre numerados de cero a doscientos para confundir a los burócratas de Hungría.

Cuando tuvo que volver a España, continuó con esa tarea otro personaje extraordinario, el italiano Giorgio Perlasca, quien se hacía llamar "Jorge", se identificaba como cónsul español ayudante de Angel San Briz y seguía albergando judíos en viviendas que se hacían pasar por legaciones españolas.

 

Fuente: 

Diario Clarín 23/3/2010

Informacion Adicional: 

Quién fue Francisco Franco:

Jefe del Estado español durante la dictadura de 1939-75 (El Ferrol, 1892 - Madrid, 1975). Nacido en una familia de clase media de tradición marinera, Francisco Franco eligió la carrera militar, terminando en 1910 sus estudios en la Academia de Infantería de Toledo.

Ascendió rápidamente por méritos de guerra, aprovechando la situación bélica de Marruecos, en donde permaneció destinado entre 1912 y 1926, con breves interrupciones: en 1923 era ya jefe de la Legión, y en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.

La brillante carrera de Francisco Franco continuó bajo distintos regímenes políticos: con la dictadura de Primo de Rivera llegó a dirigir la Academia General Militar de Zaragoza (1928); con la Segunda República participó en la represión de la Revolución de Asturias (1934), fue comandante en jefe del ejército español en Marruecos (1935) y jefe del Estado Mayor Central (1936). El gobierno del Frente Popular le alejó a la Comandancia de Canarias, puesto que ocupaba al estallar la guerra civil.

Francisco Franco en 1923

De ideas conservadoras, Franco valoraba sobre todo el orden y la autoridad. Desconfiaba del régimen parlamentario, del liberalismo y de la democracia, a los que creía causantes de la «decadencia» de España en el siglo xx; su postura era representativa del grupo de militares «africanistas» que veían en el ejército la quintaesencia del patriotismo y la garantía de la unidad nacional.

Por tales razones Franco se sumó, aunque a última hora, a la conspiración preparada por varios militares para sublevarse contra la República en julio de 1936 (el día 17 en la Península y el 18 en África, donde estaba Franco, razón por la que el régimen identificó más tarde esta última fecha -el Alzamiento- como su momento fundacional).

Fracasado el golpe de Estado, se abrió una guerra civil que duraría tres años y que llevaría a Franco al poder. Tras pasar el estrecho de Gibraltar al frente del ejército de África, Franco avanzó por la Península hacia el norte. El 1 de octubre de 1936, sus compañeros de armas, reunidos en una Junta de Defensa Nacional en Burgos, le eligieron jefe político y militar del bando sublevado.

Franco dirigió la guerra con criterios conservadores, muy alejados de la guerra rápida que propugnaban las doctrinas estratégicas modernas. La unidad impuesta en su bando contrastaba con los enfrentamientos que desangraban al bando leal a la República; la disciplina y la profesionalidad de sus fuerzas, con la politización y el voluntarismo de sus enemigos; si a esto se une la ayuda militar que le prestaron la Alemania nazi y la Italia fascista, puede explicarse la victoria que Franco consiguió en 1939 (1 de abril).

Terminada la guerra civil, Franco impuso en toda España un régimen de nuevo cuño, inicialmente alineado con los fascismos de Hitler y Mussolini, que eran sus aliados e inspiradores. A pesar de ello, no comprometió del todo a España en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), pues, dada la debilidad en que se encontraba el país, no consiguió de Hitler las desmesuradas compensaciones que pretendía por su apoyo (entrevista de Hendaya); tan sólo envió tropas voluntarias a combatir junto a los alemanes contra la Unión Soviética (la División Azul). Terminada la guerra con la derrota de las fuerzas del Eje, aliadas de Franco, su régimen sufrió un cierto aislamiento diplomático, pero consiguió mantenerse, rentabilizando su anticomunismo radical en el contexto de la «guerra fría».

Franco y Eisenhower en Madrid, 1959

En lo político, Franco instauró desde el principio una dictadura personal de carácter autoritario, sin una ideología definida más allá de su carácter confesional (católico integrista), unitario y centralista (contra toda autonomía regional o reconocimiento de peculiaridades culturales), reaccionario y conservador (los partidos y los sindicatos de clase fueron prohibidos). Copió de sus modelos fascistas la idea de una jefatura carismática unipersonal (con el apelativo de Caudillo), de un partido único (el Movimiento Nacional) y de un vago corporativismo (sindicato vertical). La represión de la oposición fue feroz (con unos 60.000 ejecutados sólo entre 1939 y 1945, continuando las ejecuciones políticas hasta 1975).

En lo económico, optó por una política de autarquía que hundió a España en el estancamiento y el atraso, en contraste con la recuperación que vivía el resto de Europa; sin embargo, la necesidad de homologarse con los países occidentales y de reforzar la alianza con Estados Unidos le llevó a una progresiva liberalización económica a partir del Plan de Estabilización de 1959.

Los años sesenta -con los «planes de desarrollo» y la influencia política del Opus Dei- fueron de rápido crecimiento económico, industrialización, apertura y urbanización: las mejoras materiales facilitaron el mantenimiento de Franco en el poder, a pesar del creciente anacronismo de su régimen; pero también produjeron cambios sociales que hicieron inviable su continuidad una vez muerto el general.

Desde 1969 Francisco Franco había institucionalizado como sucesor al príncipe Juan Carlos, nieto del último rey de España (Alfonso XIII); tal previsión sucesoria se cumplió tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, pero no fue acompañada de una continuidad política, ya que, sin romper con la legalidad vigente, el nuevo rey promovió una transición pacífica a la democracia.

Fuente: Biografías y Vidas
    

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