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Se perdió hace 81 años y aún lo buscan

Como buen trotamundos que no parpadea frente al abismo, el noruego Roald Amundsen fue un explorador que se convirtió en leyenda. Su misteriosa desaparición, hace 81 años, nunca fue esclarecida. Una nueva misión regresó ayer luego de otro intento por recuperar su cuerpo, que estaría en algún lugar del archipiélago nórdico de Svalbard.

En esta suerte de operación militar, dos buques cedidos por la marina noruega con tecnología de avanzada, recorrieron una zona de 36 millas náuticas, para dar con el hidroavión Latham 47, que en 1928 transportaba a Amundsen y otros cinco tripulantes. La carta fuerte en este rastrillaje fue el Hugin 1000, un robot submarino capaz de cartografiar con máxima precisión el fondo del mar. Pese a los esfuerzos, ayer, los capitanes de la misión anunciaron que no tuvieron éxito: "Hay dos posibilidades: o nuestros datos sobre la posición donde se avistaron, en 1933, los restos del avión eran erróneos o fueron arrastrados por un barco de la zona", comentaron.

No es la primera vez que intentan rescatar a este héroe noruego. Pero desde el 18 de junio de 1928, fecha en que desapareció, sólo se localizó un flotador y el tanque de combustible de la aeronave.

¿Quién fue Roald Amundsen?
La mayor proeza de este aventurero -que nació en Borge, Noruega, un 16 de julio de 1872- fue ser el primero en llegar al Polo Sur y uno de los dos únicos hombres en pisar ambos extremos del planeta. Formó parte, además, de la cruzada aérea que sobrevoló el Polo Norte. Su iniciación fue a los 22 años, cuando emprendió con su hermano un viaje iniciático en pleno invierno. El plan era cruzar sobre esquís una cadena montañosa al oeste de Oslo. Mal equipados y peor aprovisionados, antes de completar el trayecto, los hermanos estaban helados y hambrientos. El joven aprendió la lección: jamás volvió a salir sin los pertrechos adecuados.

Su debut oficial como expedicionario fue en 1897, cuando se embarcó en un proyecto para explorar la Antártida a bordo del buque Bélgica. El navío se atascó y el médico Frederick Cook tuvo que alimentar a la tripulación con carne cruda de animales para que no enfermaran de escorbuto. Amundsen se destacó confeccionando abrigos con piel de foca para resistir el frío.

Seis años más tarde comandó la primera expedición que recorrió el Paso del Noroeste, entre los océanos Atlántico y Pacífico, junto a otros 6 integrantes en el velero Gjøa. Allí estuvo dos inviernos y logró reunir conocimientos sobre el magnetismo del planeta Tierra.

A los 36 años se involucró en una carrera contra el inglés Robert Falcon Scott para ver quién conquistaba el Polo Sur. Ganó Amundsen: el 14 de diciembre de 1911, la bandera noruega se izó en el casco helado. El equipo permaneció allí casi cuatro días, alternando festejos con observaciones científicas. Mientras Amundsen había disfrutado de un viaje limpio, sin contratiempos, Scott llegó agotado, encontró la tienda de su rival y tanto él como su cuadrilla perecieron poco después durante el viaje de retorno.

La estrategia marcó la diferencia. En tanto Amundsen basó su modo de transporte en trineos con perros groenlandeses, Scott usó caballos mongoles. Para reducir peso, además, el noruego sacrificó perros y reservó la carne para el regreso.

En 1913, Amundsen visitó los Estados Unidos para dar conferencias sobre sus viajes. Después de una entrevista con Lincoln Ellsworth empezó a soñar con una nueva expedición al Polo Norte, esta vez por vía aérea. Tras doce años de reunir fondos, tuvo su bautismo aéreo en un vuelo accidentado. Al año siguiente se sumó a Ellsworth, Riiser-Larsen, Oscar Wisting y al ingeniero italiano Umberto Nobile en una expedición aérea al Polo Norte, a bordo de un dirigible diseñado por Nobile. Salieron de Spitsbergen el 11 de mayo de 1926 y llegaron a Alaska 2 días después, pasando por el Polo Norte.

Con la fama y los aplausos llegaron también los roces y la enemistad. Amundsen y Nobile se distanciaron y éste último se propuso encabezar su propia expedición. Con tan mala fortuna que su nuevo dirigible cayó al Artico. Como en una historia de amor, Amundsen fue en su auxilio y no se supo nada más de él. Las misiones de rescate se suspendieron a las doce semanas. Dos meses antes de que Nobile apareciera con vida.

Fuente: 

Diario Clarín 6/9/09

Informacion Adicional: 

Atrapados en el hielo - Caroline Alexander - Planeta, 1998.

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